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La “mini bomba” cambiaria

En “Radioactividad” el politólogo Diego Añaños analiza el giro en la política monetaria del gobierno, advirtiendo sobre los riesgos de la esterilización mediante deuda y la fragilidad del esquema ante el horizonte electoral de 2027.

El panorama económico argentino atraviesa una transformación silenciosa pero profunda en la estructura de su Banco Central. Lo que durante gran parte de 2025 se presentó como una postura inamovible —la negativa rotunda a comprar divisas para evitar una caída estrepitosa del dólar— ha cedido ante las presiones del Fondo Monetario Internacional y los agentes financieros.

Hoy, el gobierno se encuentra interviniendo activamente en el mercado, una realidad que se desprende de la caída en las tenencias de dólares del Tesoro tras la reciente “mini corrida” cambiaria. Sin embargo, esta intervención no es gratuita. Para adquirir esas divisas, el Estado debe emitir pesos, los cuales intenta luego “neutralizar” a través de mecanismos de esterilización.

El problema radica en los instrumentos elegidos: bonos LELIQs y bonos CER. Esta deuda, que se acumula progresivamente en manos de bancos y el sector privado, está configurando lo que Añaños denomina una “mini bomba” de tiempo, con inquietantes similitudes a los procesos de las Lebacs y Leliqs en periodos históricos previos.

El interrogante central se proyecta hacia el próximo año: ¿qué sucederá cuando la cercanía de las elecciones de 2027 dispare la habitual tendencia argentina a la dolarización de carteras?.

Con una inflación que parece haber encontrado un piso resistente del 2% mensual, la presión de esos pesos acumulados buscando refugio en el dólar representa una amenaza directa a la estabilidad del programa económico oficial.