La periodista especializada en temas ambientales explicó en Falso Vivo cómo impactará el regreso de El Niño en la región. Advirtió sobre la posibilidad de un “super Niño”, con precipitaciones superiores a lo habitual, y remarcó la importancia de preservar los humedales y fortalecer los organismos públicos de monitoreo para enfrentar los eventos climáticos extremos
El fenómeno climático de El Niño volverá a instalarse durante la primavera y el verano en Sudamérica y, según las proyecciones internacionales, podría hacerlo con una intensidad superior a la habitual. Así lo explicó la periodista especializada en ambiente Jorgelina Hiba en su columna en Falso Vivo, donde repasó el origen del fenómeno, sus posibles consecuencias y los desafíos que plantea para la región.
Jorgelina Hiba señaló que El Niño responde a un patrón climático natural asociado al calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico tropical. En el noreste argentino ese proceso suele traducirse en mayores precipitaciones, crecidas de los ríos y un incremento de los eventos extremos, mientras que en otras regiones del continente provoca el efecto contrario, con sequías prolongadas.
La especialista explicó que distintos modelos meteorológicos internacionales ya anticipan la posibilidad de un “super Niño”, caracterizado por lluvias más intensas que las registradas en episodios tradicionales. Recordó que eventos similares estuvieron asociados a grandes inundaciones, como las de 1982-1983, cuando colapsó el puente colgante de Santa Fe, y las ocurridas entre 1997 y 1998, además del episodio registrado entre 2015 y 2016.
En ese contexto, sostuvo que el sistema de la Cuenca del Plata —integrado por los ríos Paraná, Paraguay, Uruguay e Iguazú— enfrentará una mayor presión hídrica durante los próximos meses. Explicó que el río Paraná responde de manera más lenta que otros cursos de agua debido a su enorme planicie de inundación, aunque advirtió que un incremento sostenido de las lluvias terminará elevando sus niveles.
Uno de los ejes centrales de la columna fue el papel que cumplen los humedales como reguladores naturales frente a las inundaciones. Hiba remarcó que estos ecosistemas permiten amortiguar las crecientes, almacenar agua y capturar carbono, mientras cuestionó las intervenciones que alteran su funcionamiento, como los terraplenes construidos para actividades productivas. Según explicó, modificar artificialmente la hidrología del Delta reduce la capacidad natural del sistema para enfrentar fenómenos extremos.
La periodista también vinculó la llegada de El Niño con otros impactos, entre ellos el aumento del riesgo de dengue, debido a la combinación de temperaturas elevadas y mayor humedad, además de las consecuencias que un exceso de lluvias puede generar sobre la producción agropecuaria, la infraestructura urbana y la planificación de obras públicas.
Durante la columna, Hiba expresó además preocupación por el desfinanciamiento de organismos técnicos nacionales, como el Servicio Meteorológico Nacional y el Instituto Nacional del Agua (INA). Señaló que estas instituciones resultan fundamentales para elaborar pronósticos, monitorear el comportamiento de los ríos y emitir alertas tempranas que permitan planificar respuestas frente a escenarios climáticos complejos.