El Índice Compuesto Coincidente de Actividad Económica (ICA-ARG) registró una baja del 0,1% en junio, evidenciando una economía con dinámicas dispares donde solo cuatro de cada diez indicadores lograron mostrar signos positivos.

En el cierre del primer semestre de 2026, la economía argentina presenta señales mixtas. El Índice Compuesto Coincidente de Actividad Económica (ICA-ARG) sufrió una leve caída del 0,1% mensual en junio, acumulando su segundo mes consecutivo con variaciones marginales negativas. A pesar de este enfriamiento reciente, el balance de la primera mitad del año arroja un saldo favorable, logrando mantenerse por encima de los niveles registrados en diciembre de 2025. Esta situación refleja un escenario de fuerte heterogeneidad, donde el índice de difusión se sitúa en un 40%, lo que significa que el crecimiento no es uniforme en todos los sectores productivos.

EL PRINCIPAL MOTOR DE LA ACTIVIDAD. continúa siendo el sector agrícola, que en junio registró un notable incremento del 4,1% mensual y un sólido 14,3% interanual gracias a la producción de maíz y soja, superando nuevamente sus registros históricos. En sintonía, las ventas minoristas encadenaron su tercer mes de repunte con un alza del 0,5%, impulsadas principalmente por el consumo masivo en supermercados y mayoristas.
Por otro lado, las importaciones también mostraron un comportamiento positivo con una suba del 0,8%, motorizadas por la compra de combustibles y bienes de capital.
EN LA VEREDA OPUESTA, la industria y la construcción actúan como los principales lastres del indicador general. La actividad de la construcción sufrió una marcada retracción del 3,6% en junio, borrando gran parte de la recuperación lograda a principios de año.
La producción industrial, por su parte, cayó un 0,5%, hilando dos meses de mermas consecutivas con un desempeño negativo en la mayoría de sus ramas. A este panorama se suma la recaudación nacional, que retrocedió un 2,3% mensual, eliminando la mejora que se había observado en meses anteriores.
SALARIOS. Finalmente, el mercado laboral muestra una estabilidad precaria. El número de asalariados privados se mantuvo prácticamente neutro (+0,01%), deteniendo su contracción pero sin mostrar una recuperación visible tras las fuertes caídas del inicio del año.
Los salarios brutos tuvieron un incremento marginal del 0,1%, aunque en términos interanuales todavía arrastran una pérdida del 1,5%. En conclusión, el dinamismo del campo y el leve despertar del consumo masivo aún no resultan determinantes para compensar la caída de los sectores vinculados a la inversión y la obra pública.