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Cuando el terror se escucha: el cine que convierte al sonido en el verdadero protagonista del miedo

En una nueva edición de Criaturas de la Noche, Luciano Redigonda analizó el denominado “horror radial”, un subgénero que reemplaza los grandes efectos visuales por el poder del sonido, la radio y la imaginación del espectador para construir suspenso

El cine de terror suele asociarse con imágenes impactantes, criaturas monstruosas o escenas sangrientas. Sin embargo, existe un subgénero que apuesta por un camino completamente diferente: generar miedo a través del sonido. Ese fue el eje de una nueva columna de Luciano Redigonda en Criaturas de la Noche, donde repasó algunas de las producciones más originales que ponen a la radio, los podcasts y el diseño sonoro en el centro de la experiencia.

La propuesta tomó como punto de partida Undertone, una película independiente que sigue la historia de una podcaster dedicada a investigar una serie de audios perturbadores mientras atraviesa un complejo conflicto personal. Para Redigonda, el film demuestra cómo el sonido puede convertirse en el principal motor narrativo y emocional de una historia de terror.

A partir de ese ejemplo, la columna recorrió otras obras que construyen el miedo desde aquello que no se ve. Entre ellas apareció Pontypool, donde un virus se transmite a través del lenguaje y la radio se convierte en el único vínculo con el exterior, y Berberian Sound Studio, una película que explora el universo del diseño sonoro y el impacto psicológico que puede generar en quienes lo producen y lo escuchan.

Durante el análisis también surgieron referencias a clásicos como El bebé de Rosemary y Tiburón, dos películas que, con estrategias muy diferentes, demostraron que el suspenso muchas veces nace de lo que permanece fuera de campo. La ausencia de imágenes explícitas obliga al espectador a completar la escena con su propia imaginación, potenciando el efecto del relato.

Redigonda destacó además el crecimiento del cine de terror independiente, donde este tipo de propuestas encuentra un espacio para experimentar con nuevas formas de narración. En ese contexto, la banda sonora deja de ser un simple acompañamiento para convertirse en un elemento central de la historia.

La columna también abordó fenómenos culturales vinculados al sonido y el terror, como las leyendas sobre supuestos mensajes ocultos en canciones y el interés creciente por recuperar experiencias de escucha que apelan a la sugestión antes que al impacto visual.