El diseñador y docente de la UNR Ignacio “Negro” Maderna analizó cómo el diseño gráfico construye identidad a través del fútbol. Desde las camisetas y tipografías hasta los logos y símbolos del Mundial, propuso una mirada que va mucho más allá de lo deportivo
Las camisetas, los logos, las tipografías y hasta las mascotas de un Mundial forman parte de una construcción cultural que trasciende al fútbol. Esa fue una de las principales ideas que desarrolló Ignacio Maderna, docente de la carrera de Diseño Gráfico de la Universidad Nacional de Rosario, en diálogo con Notas de Papel.
Uno de los ejes centrales de la conversación fue la nueva camiseta alternativa de la Selección Argentina, inspirada en el fileteado porteño. Maderna reconoció que, en un primer momento, la propuesta le resultó atractiva por incorporar un lenguaje gráfico propio de la cultura argentina. Sin embargo, con el correr de los días comenzó a revisar esa impresión.
“La camiseta de una selección tiene que representar una identidad. No alcanza con que sea linda”, sostuvo.
El diseñador explicó que el debate no pasa únicamente por una cuestión estética, sino por el significado que transmite. En ese sentido, señaló que el fileteado es un recurso visual profundamente asociado a Buenos Aires y que eso abrió una discusión sobre cuánto representa al conjunto del país.
Durante la charla recordó que la camiseta utilizada por Argentina en el Mundial anterior había tomado como inspiración el Monumento Nacional a la Bandera. A su entender, esa elección lograba convertir un símbolo nacido en Rosario en una representación de alcance nacional, algo que consideró más consistente con la identidad de una selección.
La entrevista avanzó luego sobre otras camisetas del Mundial. Maderna analizó las propuestas alternativas de Bélgica y España, así como la indumentaria de calentamiento utilizada por Argentina antes de los partidos. Allí volvió sobre una pregunta que atravesó toda la conversación: ¿hasta dónde puede innovar un diseño sin que se pierda la identidad?
Según explicó, las camisetas alternativas suelen permitir mayores licencias creativas, pero aun así necesitan conservar elementos que hagan reconocible a un equipo. “Siempre existe una tensión entre innovar y mantener aquello que identifica a una selección”, señaló.
El diseñador también puso el foco en la respuesta de los hinchas. A su juicio, las reacciones nunca son exclusivamente visuales: el contexto deportivo, el rendimiento del equipo e incluso la identificación emocional con los jugadores influyen en la manera en que un diseño es recibido.
Más allá de las camisetas, la conversación abordó otros aspectos de la identidad visual del Mundial, como los logos, las tipografías, las mascotas y la gráfica del torneo. Maderna recordó que muchas veces las personas terminan asociando una Copa del Mundo a su estética tanto como a los resultados deportivos.
“Yo suelo recordar los Mundiales por su diseño”, confesó, al mencionar especialmente la identidad visual de Italia 1990, una edición que considera inolvidable por la fuerza de su propuesta gráfica.
Para el docente, el diseño cumple un papel mucho más profundo que el de embellecer un producto. Una camiseta, una tipografía o un escudo terminan construyendo memoria colectiva y forman parte de la cultura popular. Por eso, concluyó, detrás de cada decisión estética también hay una forma de contar quiénes somos.