Juan Pablo Hudson, politólogo, investigador del CONICET y editor de la revista Crisis analizó en Radio UNR el impacto social del Mundial y sostuvo que la Selección Argentina logró construir un vínculo emocional con la sociedad que hoy ningún espacio político consigue. También destacó el estilo de liderazgo de Lionel Messi y Lionel Scaloni y el aporte de la identidad rosarina al equipo
¿Por qué un Mundial logra movilizar a millones de personas con una intensidad que la política parece haber perdido? Esa fue una de las preguntas que atravesó la entrevista con Juan Pablo Hudson, politólogo, investigador del CONICET y editor de la revista Crisis, quien analizó el fenómeno social que dejó la participación de la Selección Argentina en el Mundial.
Para Hudson, el fútbol conserva una capacidad excepcional para producir emociones compartidas en una época caracterizada por la fragmentación de las experiencias, la velocidad de la información y el consumo permanente de contenidos.

En ese contexto, sostuvo que la Selección Argentina consiguió construir una conexión genuina con la sociedad, generando un sentimiento de pertenencia que trasciende lo estrictamente deportivo.
Uno de los aspectos que destacó el investigador fue la forma en que Lionel Messi y Lionel Scaloni ejercen el liderazgo dentro del equipo.
Según explicó, ambos representan un modelo diferente al que suele predominar tanto en la política como en otros ámbitos públicos: una conducción basada en la autenticidad, la cercanía y la construcción colectiva antes que en los discursos grandilocuentes o la confrontación permanente.
Esa forma de liderar, sostuvo, permitió fortalecer el vínculo emocional entre el seleccionado y la sociedad argentina.
Hudson también puso el foco en las multitudinarias celebraciones que acompañaron el recorrido del equipo nacional durante el Mundial.
A su entender, esas manifestaciones mostraron la existencia de una comunidad capaz de reunirse alrededor de una alegría compartida, en contraste con una vida pública que muchas veces aparece atravesada por la polarización y el conflicto.
En ese sentido, consideró que el fútbol continúa siendo uno de los pocos espacios donde millones de personas pueden reconocerse como parte de una misma experiencia colectiva.
Durante la entrevista, el investigador destacó además la fuerte presencia de Rosario y del interior del país en esta generación de futbolistas.
Mencionó especialmente a Lionel Messi, Ángel Di María y al entrenador Lionel Scaloni, a quienes atribuyó una forma de liderazgo marcada por la sencillez, la cercanía y una identidad distinta a la de otras figuras históricas del deporte argentino.
Para Hudson, ese rasgo contribuyó a fortalecer la identificación popular con el seleccionado. Más allá de los resultados deportivos, concluyó que el Mundial dejó una huella difícil de borrar porque volvió a demostrar el enorme poder cultural del fútbol para construir sentidos compartidos, generar emociones colectivas y reunir a millones de personas alrededor de una misma historia.