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Un estudio de la UNR advierte que Rosario aún no recupera los niveles de actividad previos a la crisis de 2024

Una investigación de la Facultad de Ciencias Económicas y Estadística señala que la economía local atraviesa una recuperación lenta y desigual. El consumo y la industria continúan rezagados, mientras que la construcción muestra signos de reactivación

La actividad económica de Rosario continúa por debajo de los niveles registrados en 2022 y 2023, pese a que desde el año pasado comenzó a evidenciarse una recuperación gradual. Así lo revela un estudio elaborado por el Instituto de Investigaciones Económicas de la Facultad de Ciencias Económicas y Estadística de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), que analizó la evolución de la economía y el empleo en la ciudad y su área metropolitana desde la pandemia hasta la actualidad.

La investigadora María Fernanda Ghilardi explicó que la pandemia profundizó un proceso recesivo que Rosario ya arrastraba desde 2018. Tras la recuperación registrada entre 2021 y 2023, la devaluación de diciembre de 2023 y el nuevo escenario macroeconómico provocaron una nueva caída de la actividad económica, con un impacto más severo en la región que en el promedio nacional.

Uno de los datos más significativos del informe es que durante 2024 la facturación real de la ciudad cayó un 16,8%, mientras que el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del INDEC mostró una baja nacional de apenas 1,3%. Incluso durante 2025, cuando el indicador nacional comenzó a recuperarse, Rosario continuó mostrando una evolución negativa de la actividad comercial.

Según el trabajo, la recuperación tampoco es homogénea entre los distintos sectores. Mientras el consumo continúa debilitado, con el comercio y la industria todavía por debajo de los niveles previos, la construcción se consolidó como una de las actividades con mayor crecimiento durante 2025, impulsando parte de la mejora observada en los indicadores locales.

El estudio también analiza la situación del mercado laboral. Si bien hasta fines de 2025 no se verificó una destrucción significativa del empleo registrado, durante el primer trimestre de 2026 la tasa de desocupación ascendió al 8,2%, frente al 6,5% registrado en el cierre del año anterior. Además, los investigadores advierten un crecimiento del empleo por cuenta propia, una mayor participación del trabajo informal y un aumento del peso de actividades como la construcción y el servicio doméstico.

En el Gran Rosario, el empleo informal ya representa el 38,2% de los trabajadores asalariados, un dato que refleja las tensiones estructurales del mercado laboral y las dificultades para generar empleo de calidad en un contexto de transformaciones productivas y tecnológicas.

De cara al futuro, el equipo de investigación sostiene que uno de los principales desafíos será comprender cómo impactan la digitalización, la inteligencia artificial y los cambios en los hábitos de consumo sobre la economía regional. Para los especialistas, la recuperación de algunos sectores vinculados a los servicios, la gastronomía, la hotelería y la construcción todavía resulta insuficiente para compensar la debilidad del consumo interno y la menor actividad industrial, factores que continúan condicionando el crecimiento de Rosario.