La delegada de ATE e integrante del INTI Rosario cuestionó el vaciamiento del organismo, denunció obstáculos para el funcionamiento cotidiano y expresó su preocupación por medidas que, según sostuvo, buscan paralizar las tareas del instituto

Los trabajadores del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) realizaron un ruidazo en distintas sedes del país para denunciar el deterioro del organismo y rechazar las medidas impulsadas por el Gobierno nacional. En diálogo con La Marca de la Almohada, la delegada de ATE e integrante del INTI Rosario, Mariana Elizondo, aseguró que existe un proceso de vaciamiento que pone en riesgo el funcionamiento de una institución clave para el desarrollo tecnológico y el acompañamiento a la industria.
La dirigente explicó que la preocupación se profundizó luego de que las autoridades dispusieran, en dos oportunidades durante junio, el cierre de la sede central del organismo en Buenos Aires y ordenaran a los trabajadores no asistir a sus puestos mediante correos electrónicos, sin brindar explicaciones oficiales. “Nos pareció muy grave. Nadie dio ninguna información concreta y el ingreso estuvo directamente cerrado”, señaló. Según indicó, la situación generó incertidumbre entre trabajadores, directores y gerentes, mientras continúa sin restablecerse plenamente la actividad de algunos laboratorios afectados por decisiones previas.
Elizondo recordó además que en abril una resolución del directorio suspendió cerca de mil ensayos y servicios técnicos que presta el organismo, medida que fue frenada parcialmente por una cautelar judicial. Sin embargo, sostuvo que en la práctica muchos laboratorios todavía no recuperaron su capacidad de trabajo y advirtió que existen intentos de transferir equipamiento y funciones al sector privado. “Estamos en estado de alerta porque vemos acciones muy llamativas y preocupantes”, afirmó.
La representante sindical también describió las dificultades operativas que atraviesan los equipos técnicos. Señaló que existen demoras de meses para adquirir insumos básicos, problemas para cargar combustible en los vehículos utilizados para tareas de asistencia y una serie de trabas administrativas que, según sostuvo, impiden desarrollar normalmente las actividades. “No encontramos una lógica de reorganización. Todo apunta a obstaculizar el funcionamiento”, remarcó.
Consultada sobre el impacto del contexto económico, Elizondo explicó que el INTI mantiene su tarea de asistencia a las industrias de todo el país, aunque reconoció que muchas empresas hoy priorizan la supervivencia antes que nuevos desarrollos tecnológicos. En Santa Fe, el organismo cuenta con alrededor de 120 trabajadores distribuidos entre Rosario, Rafaela y la ciudad capital, mientras que en 2024 ya se produjeron retiros voluntarios y renuncias de personal.
Para la delegada de ATE, el objetivo del Gobierno excede el ajuste presupuestario. “La intención es que el INTI no exista. Si hubiera una reorganización con criterios claros para seguir funcionando sería otra discusión, pero lo que vemos son obstáculos permanentes para que el organismo deje de cumplir el rol para el que fue creado”, concluyó.