En su columna “Notas Viales” de “Notas de Papel” Laura Lobo comparte recomendaciones esenciales sobre el cuidado del motor, la planificación de las paradas y el uso correcto de los sistemas de retención infantil para garantizar un viaje seguro.

Al emprender un viaje recreativo en invierno, es fundamental poner el vehículo a punto para enfrentar las bajas temperaturas y condiciones climáticas adversas. Es vital asegurar que todos los fluidos del auto, desde el líquido refrigerante hasta el del limpiaparabrisas, contengan anticongelante, ya que el frío extremo puede afectar gravemente el funcionamiento del motor.
Además, en zonas donde hay presencia de hielo o nieve, es indispensable contar con cadenas para garantizar la adherencia a la calzada y evitar despistes o choques en cadena que pongan en riesgo a los ocupantes. Se recomienda también iniciar la marcha de forma suave para permitir un proceso de calentamiento gradual del vehículo.
En “Notas de Papel”, Laura Lobo, , Coordinadora General de Educación Vial de la Agencia Provincial de Seguridad Vial (APSV) de Santa Fe, cuenta que la planificación previa se define como el “secreto del éxito” para evitar situaciones de estrés y ansiedad en la ruta. Esto incluye anticipar el tiempo de viaje considerando posibles embotellamientos y organizar el equipaje de forma segura; los objetos sueltos en el habitáculo, como un simple bolígrafo, pueden multiplicarse por cien su peso por efecto de la inercia y convertirse en proyectiles peligrosos en caso de un siniestro.
Asimismo, es crucial combatir la fatiga realizando paradas cada dos horas para estirar las piernas y renovar el aire, ya que la falta de descanso reduce la atención del conductor a niveles similares a los de una intoxicación por alcohol. Fomentar la “coconducción” y alternar el mando del volante ayuda a mantener un nivel de alerta óptimo durante todo el trayecto.
Finalmente, la seguridad de los más pequeños requiere una atención especial en el uso de los sistemas de retención infantil (SRI). Más allá de la edad, la elección de la butaca o el booster debe guiarse por el peso (hasta 36 kg) y la altura (1,50 m) del niño para asegurar que el cinturón de seguridad cumpla su función correctamente sin dañar zonas vitales.
Un error común y peligroso es permitir que los niños se desabrochen durante el viaje por aburrimiento o para alimentarse, lo que los deja vulnerables ante cualquier imprevisto.
Mantener la concentración, evitar distracciones como el celular y contar con el apoyo de un acompañante atento son pilares fundamentales para que la experiencia vacacional comience de forma segura desde el momento en que se sale a la ruta.