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El salario mínimo ya no alcanza para alquilar un monoambiente en Rosario

Un informe del Ceso reveló que los alquileres subieron hasta 36% en el último año. Aunque la cantidad de viviendas disponibles creció 72%, jubilados y trabajadores de menores ingresos enfrentan cada vez más dificultades para acceder a una vivienda

Durante junio, el mercado inmobiliario rosarino volvió a mostrar una tendencia que se consolida desde la derogación de la Ley de Alquileres: aumentó significativamente la oferta de departamentos en alquiler, pero el acceso a la vivienda continúa deteriorándose para amplios sectores de la población. Así lo advirtió un informe del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (Ceso), que señaló que el salario mínimo ya no alcanza para cubrir el alquiler de un monoambiente promedio en la ciudad.

El relevamiento indica que los precios de oferta de los departamentos de un ambiente registraron un aumento interanual del 36%, mientras que los de dos ambientes subieron 29% y los de tres ambientes, 33%. Además, durante junio los monoambientes incrementaron su valor un 2,7% respecto de mayo y los departamentos de tres ambientes un 4,3%, mientras que los de dos ambientes se mantuvieron prácticamente sin cambios.

La situación impacta especialmente sobre los sectores de menores ingresos. Según el informe, una persona que percibe el salario mínimo no logró cubrir el costo de alquiler de un monoambiente durante junio. En el caso de los jubilados que cobran el haber mínimo, la situación resulta aún más compleja: debieron destinar cerca del 80% de sus ingresos únicamente al pago del alquiler, sin contemplar gastos de servicios, alimentación, medicamentos u otras necesidades básicas.

Los datos aparecen en un contexto marcado por la liberalización del mercado locativo tras la implementación del DNU 70/2023. Desde entonces, la oferta de inmuebles disponibles creció de manera sostenida. De acuerdo con el Ceso, la cantidad de viviendas publicadas para alquiler aumentó un 72% en comparación con junio del año pasado, una expansión celebrada por propietarios e inmobiliarias luego de varios años de escasez de unidades.

Sin embargo, el incremento de la oferta no se tradujo en una mejora equivalente para quienes buscan alquilar. Por el contrario, la evolución de los ingresos continúa por detrás de los valores exigidos por el mercado. La mayor disponibilidad de departamentos convive con una demanda condicionada por salarios y jubilaciones que pierden capacidad de compra frente al costo de la vivienda.

Las organizaciones de inquilinos vienen alertando sobre este fenómeno desde hace meses. Si bien reconocen que la desregulación permitió que más propiedades regresaran al mercado, sostienen que muchos contratos se firman con valores iniciales elevados y mecanismos de actualización frecuentes, lo que dificulta la planificación económica de los hogares.