Alicia Acquarone criticó la aprobación del “Super RIGI” y advirtió por el impacto en la soberanía económica. La politóloga analizó la aprobación en Diputados del régimen de grandes inversiones y sostuvo que el proyecto profundiza un modelo de desregulación que beneficia a corporaciones multinacionales y compromete recursos estratégicos del país

En su columna en La Marca de la Almohada, la politóloga Alicia Acquarone cuestionó con dureza la aprobación en la Cámara de Diputados del proyecto conocido como “Super RIGI” y sostuvo que la iniciativa implica un esquema de fuerte desregulación económica con impacto directo sobre la soberanía nacional.
Acquarone afirmó que el régimen forma parte de un proceso de políticas orientadas a la apertura irrestricta a grandes inversiones, al que vinculó con una lógica de entrega de recursos estratégicos. “Es una vergüenza lo que se está votando. Estamos regalando la Argentina”, señaló al analizar el tratamiento legislativo del proyecto.
En su intervención, la analista planteó que este tipo de normas no generan un flujo real de inversiones sostenido, sino que favorecen esquemas de corto plazo y alta rentabilidad para grandes corporaciones. En ese sentido, sostuvo que la falta de confianza estructural en el país explica, a su juicio, por qué estos regímenes no logran consolidar inversiones productivas duraderas.
Acquarone también puso el foco en el impacto institucional del modelo impulsado. Consideró que las reformas en discusión implican un retroceso en la capacidad del Estado para regular actividades estratégicas y advirtió que su eventual implementación requeriría “décadas” para poder revertirse en caso de cambios de rumbo político.
La politóloga cuestionó además el rol de parte del sistema político en la aprobación de estas iniciativas. Señaló que distintos bloques legislativos han acompañado políticas similares en diferentes etapas de gobierno y expresó críticas hacia sectores del PRO y del radicalismo, a los que vinculó con la continuidad de un esquema de ajuste y desregulación.
En su análisis, Acquarone también apuntó a la fragmentación del sistema político y a la falta de acuerdos de fondo entre espacios opositores. En ese sentido, advirtió que la dinámica actual se centra en disputas internas y estrategias electorales, mientras se profundizan decisiones estructurales de política económica.
La columnista extendió sus críticas al funcionamiento general del sistema político argentino, al que describió atravesado por la lógica de la disputa de poder y la ausencia de proyectos de largo plazo. “Todos se están cuidando a sí mismos y no hay una alternativa clara”, sostuvo.
Finalmente, Acquarone cuestionó el nivel del debate público en torno a temas como corrupción, institucionalidad y desarrollo económico, al considerar que se ha instalado una visión simplificada de los problemas estructurales del país. En ese marco, advirtió que la falta de consensos básicos dificulta la construcción de políticas de Estado sostenidas en el tiempo.