El secretario general de la Federación Aceitera, Daniel Yofra, cuestionó la propuesta empresarial de apenas 15 mil pesos de aumento y defendió el criterio histórico del gremio de discutir salarios en función de las necesidades de los trabajadores y no de la inflación.

La negociación salarial entre la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso y las cámaras empresarias atraviesa uno de sus momentos más tensos. A horas del vencimiento de la conciliación obligatoria dictada por la Secretaría de Trabajo de la Nación, el secretario general del gremio, Daniel Yofra, ratificó el reclamo de una recomposición salarial que permita cubrir el costo de vida y rechazó la propuesta empresarial, que calificó como “miserable”.
En diálogo con La Marca de la Almohada, el dirigente Daniel Yofra explicó que la Federación sostiene desde hace más de dos décadas una metodología de negociación basada en el concepto de salario mínimo, vital y móvil establecido por la Constitución Nacional y la Ley de Contrato de Trabajo. Según los cálculos del sindicato, actualmente un trabajador debería percibir alrededor de 2,8 millones de pesos para satisfacer las necesidades básicas de una familia.
“Hoy un peón cobra un básico de 2.344.000 pesos y las empresas quieren cambiar una modalidad de negociación que llevamos adelante desde hace más de veinte años para pasar a discutir únicamente en función del IPC. Nosotros no estamos de acuerdo porque el salario tiene que cubrir las necesidades de los trabajadores y sus familias”, sostuvo.
Yofra cuestionó que en las discusiones salariales actuales se haya naturalizado que los ingresos de los trabajadores se ubiquen cerca o incluso por debajo de la línea de pobreza. “Se habla de inflación, de mercados o de rentabilidad empresaria, pero nunca de cuánto necesita una persona para vivir dignamente. Nosotros no negociamos pobreza”, afirmó.
El dirigente también apuntó contra el rol que históricamente han tenido los distintos gobiernos en las negociaciones paritarias. Si bien reconoció que la actual Secretaría de Trabajo no les impuso un techo salarial explícito, aseguró que las administraciones nacionales suelen intervenir para limitar los acuerdos. “Es mentira cuando hablan de paritarias libres. Siempre hay intentos de poner topes. Nosotros seguimos defendiendo lo mismo de siempre: las necesidades de los trabajadores”, remarcó.
Respecto del Gobierno nacional, consideró que existe una afinidad natural con las posiciones empresarias. “Este es un gobierno empresario y va a defender a las empresas. Nosotros defendemos otra cosa: que los trabajadores tengan las cuatro comidas diarias, una vivienda digna, puedan mandar a sus hijos a estudiar y tomarse vacaciones”, señaló.
Yofra sostuvo además que la discusión salarial no puede separarse de la extraordinaria rentabilidad que exhibe el complejo agroexportador argentino. Recordó que, según los propios estudios del sector, el costo laboral representa apenas el 3,3% de la estructura de costos de las empresas. “Cuando reclamamos mejores salarios lo que estamos planteando es que los empresarios ganen un poco menos. No que no puedan pagar”, afirmó.
En ese sentido, rechazó el argumento de las cámaras empresarias que sostienen que los salarios aceiteros ya se encuentran por encima de la media del sector privado. “Dicen que nuestros trabajadores ganan un 65% más que otros trabajadores registrados. El problema no es que nosotros ganemos demasiado; el problema es que el resto de los trabajadores está por debajo de la línea de pobreza”, aseguró.
Consultado sobre la posibilidad de una huelga por tiempo indeterminado, Yofra señaló que el gremio intentará agotar todas las instancias de negociación, aunque dejó en claro que las medidas de fuerza continúan siendo una alternativa concreta. “Si las empresas siguen con la misma postura de ofrecernos aumentos insignificantes, seguramente iremos a una huelga. Nadie quiere el conflicto, pero tampoco vamos a aceptar una basureada a la clase trabajadora”, sostuvo.
El dirigente recordó que la Federación ya protagonizó extensas medidas de fuerza en años anteriores, incluyendo una huelga de 25 días en 2015, otra de 22 días en 2020 y un paro de siete días en 2024. Según explicó, la disposición de los trabajadores a sostener esas acciones responde a una experiencia acumulada de lucha y organización sindical.
“Los trabajadores saben lo que es vivir con salarios de miseria y no quieren volver a eso. Esa conciencia se construyó durante años. Cuando una empresa te ofrece un aumento de 15 mil pesos sobre un salario de más de dos millones, no está negociando: está faltándole el respeto a quienes generan la riqueza”, concluyó.