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Tomas Castagnino: “Se está quebrando la base de derechos laborales que se consiguió en mucho tiempo”

En “Apuntes y Resumen” se analizó un informe del centro CEPA Rosario  que advierte sobre el cierre masivo de empresas y el desplome del trabajo formal, mientras crece el refugio en el monotributo y las plataformas digitales como única alternativa de ingresos en un contexto de caída del consumo. Santa Fe perdió 20.000 empleos registrados, señalan.

El panorama laboral en la provincia de Santa Fe atraviesa una situación crítica, con la pérdida de aproximadamente 20.000 trabajadores registrados y el cierre de 3.100 empresas entre noviembre de 2023 y marzo de 2026. A nivel nacional, la magnitud del impacto es aún mayor, con una destrucción de 340.000 empleos y 26.000 empresas en el mismo periodo.

Según Tomás Castagnino, economista e integrante del CEPA “esta caída afecta principalmente a sectores clave como la industria manufacturera y la enseñanza, lo que genera una destrucción de la economía local y una reducción de ingresos que impacta directamente en el consumo diario”, en diálogo con “Apuntes y Resumen” de Radio UNR.

INFORMALIDAD. Más allá del aumento del desempleo, se observa una preocupante transformación cualitativa hacia la precarización. Mientras cae el empleo registrado, la tasa de informalidad laboral alcanzó el 44,2% en el primer trimestre de 2026, creciendo a un ritmo del 2% anual.

Este fenómeno se manifiesta en el traslado de trabajadores del sector privado formal al monotributo (cerca de 200.000 personas realizaron este paso) y el auge de aplicaciones como Uber o Rappi, donde los trabajadores carecen de garantías legales básicas, seguros efectivos o capacidad de negociación colectiva.

LA CRISIS GOLPEA con mayor fuerza a las provincias industriales y ligadas al consumo interno, como Santa Fe y el Gran Buenos Aires, donde el desempleo ya roza los dos dígitos.

A diferencia de los sectores “ganadores” del modelo extractivista como la minería o el petróleo en la Patagonia y el Noroeste, los centros urbanos como Rosario enfrentan un escenario donde el salario pierde poder de negociación y la economía popular se convierte en el último recurso de supervivencia.

En palabras de Castagnino, “el modelo actual no ofrece una salida clara para los trabajadores del día a día en el corazón productivo del país”.

EL IMPACTO DE LA DEUDA. Tomás Castagnino considera que la deuda externa es un factor que condiciona y complica gravemente el futuro de Argentina, sumando una presión extrema a un contexto ya crítico de crisis laboral y caída del consumo. Para el entrevistado, el impacto se manifiesta en varias dimensiones clave como “patear los vencimientos tomando nueva deuda a tasas de interés más altas lo que termina inflando el monto total de la deuda cueste lo que cueste”.

La economía argentina queda supeditada a factores externos, como la tasa de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), en este sentido  Castagnino explica que “si Estados Unidos sube sus tasas, se encarece el costo de endeudamiento para Argentina y se produce una salida de divisas hacia países con mayor seguridad de pago, lo que podría desestabilizar toda la economía local”.

Para el año que viene (2027), el entrevistado advierte sobre un escenario “desesperanzador”. Se espera que venzan cerca de 25.000 millones de dólares en total (7.000 millones de ellos con el FMI), lo que generará un nivel de estrés económico externo que coincidirá con el estrés electoral.

En resumen, el entrevistado ve la deuda no solo como un problema contable, sino como una herramienta de presión constante que obliga al gobierno a buscar recursos desesperadamente, afectando la estabilidad a largo plazo y limitando las posibilidades de una salida clara para los sectores productivos del centro del país.