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“No vemos una explosión del desempleo, pero sí un deterioro profundo de la calidad del trabajo”

El abogado laboralista, Juan Manuel Pusineri, analizó los datos de desocupación difundidos por el Indec y sostuvo que el principal problema del mercado laboral argentino no es solo la falta de empleo, sino el crecimiento de la informalidad, las changas y la pérdida de puestos registrados

Los datos del mercado laboral difundidos por el Indec volvieron a abrir el debate sobre la situación económica y social del país. Aunque la tasa de desocupación se mantuvo en el 7,8% a nivel nacional durante el primer trimestre de 2026 y en el Gran Rosario alcanzó el 8,2%, el abogado laboralista y ex ministro de Trabajo santafesino Juan Manuel Pusineri advirtió que detrás de esas cifras se esconde un fenómeno más complejo: la precarización creciente del empleo.

En diálogo con La Marca de la Almohada, explicó que la metodología utilizada por el organismo estadístico considera ocupada a toda persona que haya trabajado al menos dos horas durante la semana de referencia. “Eso incluye a quien tiene un empleo formal, a quien hace una changa, a quien trabaja de manera esporádica o a través de aplicaciones. Por eso probablemente no veamos impactos muy fuertes en la tasa de desocupación, porque muchas personas quedan cubiertas por estas formas de trabajo”, señaló.

Para Pusineri, el dato más preocupante surge al observar la calidad de esos empleos. Según indicó, el primer trimestre mostró un incremento de dos puntos en la informalidad y un crecimiento del trabajo independiente, aunque aclaró que no se trata de nuevos emprendimientos sino, en muchos casos, de trabajadores que debieron pasar a desempeñarse como monotributistas o por cuenta propia.

“Ese es el panorama general que está mostrando la Argentina”, afirmó. Y agregó que, si esos números se cruzan con otras estadísticas, aparece un escenario más delicado: caída del empleo formal, cierre de empresas y una economía que crece en sectores que generan divisas pero muy poco empleo.

El especialista señaló que actividades como el agro, la energía y la minería exhiben buenos resultados económicos, aunque tienen una baja capacidad para absorber mano de obra. “En Santa Fe hay alrededor de 510 mil empleos privados formales. El agro reúne unos 20 mil trabajadores, mientras que la industria y el comercio emplean cerca de 130 mil cada uno”, detalló.

Por eso, relativizó las expectativas puestas en que esos sectores impulsen una recuperación general del empleo. “Las teorías del derrame históricamente no han funcionado. El empleo en Argentina sigue siendo mayoritariamente urbano y depende de la industria, la construcción y el comercio. Si esos sectores no mejoran, vamos a seguir viendo estancamiento, presión sobre el mercado laboral e informalidad en aumento”, sostuvo.

Consultado sobre la elevada tasa de desempleo registrada en el conglomerado San Nicolás-Villa Constitución, una de las más altas del país, Pusineri consideró que la explicación está vinculada justamente al peso que tiene allí la actividad industrial. “Son regiones donde las actividades más afectadas por la caída económica tienen una participación muy importante”, explicó.

El abogado también relativizó el impacto que podría tener la reciente reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional. A su entender, los cambios normativos no son el factor decisivo para generar empleo. “Si uno mira la serie histórica, encuentra más trabajo registrado cuando la economía crece y más informalidad cuando la actividad cae. Eso ha sido una constante en la Argentina”, afirmó.

En ese sentido, cuestionó uno de los argumentos centrales utilizados para defender la reforma. “Se planteó que, con reglas más flexibles, los empresarios iban a salir a contratar trabajadores. Pero hoy, cuando uno habla con empresarios, la respuesta es otra: no generan empleo porque no venden, porque la actividad económica no acompaña o porque tienen problemas de costos e impuestos”, indicó.

“La ley laboral puede modificar algunas condiciones dentro de las empresas y beneficiar al empleador en ciertos aspectos, pero no cambia la realidad económica”, concluyó Pusineri. “Si la actividad no crece, no va a haber una mejora sustancial del empleo, por más flexible que sea la legislación”.