El diputado provincial cuestionó la nueva concesión del dragado y balizamiento del río Paraná, denunció una “privatización por 25 años” y advirtió sobre consecuencias económicas, ambientales y geopolíticas para el país

El diputado provincial Carlos Del Frade cuestionó con dureza la nueva concesión del dragado y balizamiento del río Paraná y aseguró que la decisión implica una nueva etapa de extranjerización de una de las principales vías de salida de las exportaciones argentinas. En declaraciones en La Marca de la Almohada, sostuvo que “el que maneja el Paraná maneja la riqueza de la Argentina” y advirtió que el nuevo esquema profundizará la dependencia económica del país.
Del Frade señaló que la resolución fue publicada “en la madrugada del viernes para que se entere muy poca gente” y afirmó que detrás de la adjudicación aparece nuevamente la empresa belga Jan de Nul, acompañada esta vez por un socio local. Sin embargo, aseguró que el verdadero problema no son las compañías adjudicatarias sino los intereses que, según su visión, orientan la política sobre la vía navegable.
“Los titiriteros en este caso son los intereses de Estados Unidos y las grandes multinacionales exportadoras”, afirmó. Para el legislador, la planificación del dragado y la utilización del Paraná no responde a una estrategia nacional sino a las necesidades del comercio internacional. “Cada vez exportamos más y cada vez somos más pobres. Ya pasó con Vaca Muerta y ahora puede pasar lo mismo con el río Paraná”, sostuvo.
El diputado remarcó que por la denominada hidrovía circula cerca del 80 por ciento de las exportaciones argentinas y advirtió que la nueva concesión incrementará el tráfico internacional de buques. Según explicó, el propio pliego prevé un aumento cercano al 38 por ciento en la circulación de embarcaciones, lo que también tendría consecuencias sobre la infraestructura vial y los accesos portuarios.
Uno de los aspectos que más cuestionó fue la profundización del dragado. Del Frade sostuvo que la medida avanzó sin estudios integrales de impacto ambiental y aseguró que la modificación del lecho del río podría agravar problemas ya existentes en la región. Como ejemplo mencionó los derrumbes ocurridos en la barranca del Parque España, que atribuyó a los cambios producidos por las tareas de profundización realizadas en las últimas décadas.
“Se violan las leyes ambientales de las provincias atravesadas por el Paraná y también la ley nacional de medio ambiente”, afirmó. Además, señaló que los estudios detallados sobre el lecho del río continúan en manos de las empresas concesionarias y que el Estado carece de información propia suficiente para evaluar el impacto de las obras.
Del Frade también vinculó la discusión sobre el Paraná con el problema del narcotráfico y la seguridad regional. En ese sentido, expresó su preocupación por el eventual rol de organismos estadounidenses en el control de la vía navegable y advirtió sobre un posible incremento de las actividades ilegales asociadas al comercio internacional.
Además, insistió en que la discusión excede la cuestión técnica del dragado y se relaciona con el modelo económico del país. “Vamos a ver pasar los barcos y a exportar cada vez más, pero si no hay control estatal ni una planificación nacional, la riqueza seguirá quedando en pocas manos”, concluyó.
En tanto, Del Frade sostuvo que la disputa por el Paraná es, en definitiva, una discusión sobre soberanía. “No se trata solamente de una obra de infraestructura. Se trata de quién decide qué hacer con uno de los recursos estratégicos más importantes que tiene la Argentina”, afirmó.