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El debate por la eutanasia en Argentina: autonomía, padecimiento y el derecho a decidir el final

El especialista en bioética Iván Radosta analiza en “La Marca de la Almohada”, la necesidad de un marco legal que contemple el sufrimiento subjetivo más allá del diagnóstico médico, diferenciando la eutanasia de la actual Ley de Muerte Digna y planteando la urgencia de un debate legislativo que la sociedad ya parece estar lista para dar.

La discusión sobre la eutanasia en Argentina ha cobrado un nuevo impulso con la presentación de diversos proyectos en el Congreso Nacional. Según Iván Radosta, doctor en Antropología Social y especialista en bioética, “el foco de la conversación está virando del diagnóstico médico estricto hacia la idea de padecimiento”, como señaló en diálogo con “La Marca de la Almohada” de Radio UNR.

Mientras que las leyes más antiguas se centraban en enfermedades terminales con pronósticos de vida menores a seis meses, las propuestas actuales buscan reconocer que el sufrimiento, ya sea físico o psíquico, puede ser insostenible para el individuo, independientemente de una etiqueta patológica específica.

MUERTE DIGNA. Radosta aclara una distinción fundamental para el público: Argentina ya cuenta con una Ley de Muerte Digna. “Esta legislación permite retirar el soporte vital o rechazar tratamientos que prolonguen artificialmente la vida, incluso mediante directivas anticipadas”.

EUTANASIA. Sin embargo, “la eutanasia representa un paso distinto, donde la persona toma una decisión activa para finalizar su vida en sus propios términos antes de llegar a situaciones de muerte violenta o deterioro total”.

Uno de los mayores puntos de fricción en el debate es la relación con los cuidados paliativos. Para el especialista, estos no son opuestos, sino complementarios.

“Incluso con la mejor medicina paliativa, existen síntomas refractarios que no se pueden manejar”, señala Radosta, quien sostiene que obligar a una persona a seguir existiendo en condiciones que considera indignas es, en sí mismo, una forma de daño.

EN EL CONGRESO. Respecto a las trabas legislativas, Radosta menciona que, aunque existen 11 anteproyectos en el Congreso, el avance es lento en comparación con la sociedad civil, la cual percibe como mucho más progresista y receptiva al tema. A pesar de la oposición de sectores religiosos organizados, el especialista subraya que en un Estado con libertad de credo, el derecho de una persona a morir según sus convicciones no debería verse limitado por las creencias de terceros.

CAMPAÑA NACIONAL. Finalmente, el impulsor de la Campaña Nacional por el Derecho a la Eutanasia enfatiza que el objetivo actual es que el Poder Legislativo abra el debate de manera democrática.

Con ejemplos cercanos como Uruguay, Colombia y Chile (donde el tema también avanza), Argentina se encuentra ante la oportunidad de consolidar un derecho que garantice el alivio del sufrimiento en los términos que tengan sentido para cada paciente.