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Paula Durán: “La inflación no refleja el impacto de los aumentos en servicios y alquileres”

La coordinadora de la Usina de Datos de la UNR analizó el índice difundido por el Indec y sostuvo que la metodología vigente utiliza una canasta de consumo desactualizada. También alertó sobre la pérdida de poder adquisitivo y el deterioro de los ingresos de los hogares

La inflación de mayo fue del 2,1%, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), pero detrás de ese dato persisten fuertes interrogantes sobre el impacto real de los aumentos en la economía cotidiana. Así lo planteó Paula Durán, coordinadora de la Usina de Datos de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), quien señaló que el índice oficial continúa utilizando una estructura de consumo que no refleja los hábitos actuales de los hogares argentinos.

Durán explicó que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se calcula sobre una canasta elaborada a partir de datos de 2004 y 2005, una metodología que considera desactualizada frente a los cambios que experimentaron los patrones de gasto en las últimas dos décadas. “Hay una promesa de actualización basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares de 2017 y 2018, pero eso todavía no ocurrió”, sostuvo.

La especialista remarcó que, más allá de la desaceleración inflacionaria, el principal problema continúa siendo el nivel de precios alcanzado tras la fuerte escalada registrada entre fines de 2023 y principios de 2024. Según explicó, los salarios, jubilaciones y otros ingresos quedaron rezagados respecto de ese incremento, reduciendo significativamente la capacidad de consumo de las familias.

“Los ingresos de los hogares han quedado atrasados y eso genera una imposibilidad de acceder a consumos que antes eran habituales”, señaló. En ese sentido, advirtió que muchas familias ya no están recortando gastos considerados prescindibles, sino que deben elegir entre cubrir necesidades básicas como transporte, salud o alimentación. A esto se suma, indicó, el traslado a los hogares de costos que anteriormente eran absorbidos por políticas públicas o programas estatales.

Durán también cuestionó el peso que tienen actualmente los alimentos dentro del índice oficial. Explicó que la canasta utilizada por el Indec asigna una incidencia mayor a alimentos y bebidas que la que tendrían en una estructura de consumo más reciente. En cambio, rubros como servicios, mantenimiento del hogar, tarifas y comunicaciones poseen una ponderación menor a la que efectivamente tienen hoy en los presupuestos familiares.

“Las variaciones en servicios no se reflejan en el índice general de la manera que deberían”, afirmó. Para la especialista, esta situación ayuda a explicar por qué los fuertes aumentos registrados en tarifas, alquileres, telefonía y otros servicios esenciales no impactan plenamente en la medición oficial de la inflación.

Respecto del comportamiento de algunos productos estacionales, Durán señaló que la metodología vigente tampoco contempla reemplazos según la época del año, lo que puede generar distorsiones en determinados rubros. Sin embargo, aclaró que el problema central sigue siendo la estructura general de ponderaciones utilizada para construir el índice.

Finalmente, adelantó que la próxima semana la Usina de Datos de la UNR dará a conocer una nueva medición sobre la evolución de la canasta básica en Rosario. Aunque evitó anticipar cifras concretas, señaló que los resultados muestran una tendencia similar a la observada en los indicadores nacionales: una inflación más moderada, pero con ingresos que continúan lejos de recuperar el terreno perdido frente al aumento acumulado de los precios.