La artista rosarina llega a Casa Brava para presentar su reciente material discográfico con una propuesta que combina un minucioso trabajo conceptual, texturas vocales y una puesta en escena integral que busca trascender lo digital a través de la experiencia del vivo.

Sofi Casadey se prepara para presentar su nuevo trabajo discográfico en Casa Brava, acompañada por una formación consolidada que incluye a Martín Balzi en el bajo y la producción general. Antes pasaron por “Notas de Papel” de Radio UNR y brindaron detalles del show.
Tras un largo proceso de composición y conceptualización, la banda llega a este show con la seguridad de meses de ensayo y una sesión en vivo grabada previamente, lo que les brinda una tranquilidad particular ante el inminente “vértigo” previo a salir a escena.
PROPUESTA ESTÉTICA INTEGRAL. El evento contará, además, con una propuesta estética integral de escenografía y vestuario a cargo de Mori Pizaroni y Solcia Maya, diseñada específicamente para el ambiente cálido del lugar.
El disco, que tiene un marcado carácter conceptual, destaca por su búsqueda de una sonoridad cálida, liviana y profundamente emocional. Según explica Sofía Casadey, en este proceso se priorizó la melodía y la búsqueda de un audio “aireadito” que acompañe orgánicamente lo que dicen las letras, evitando densidades innecesarias.
Un ejemplo de esto es “Gruenon”, la canción que da nombre al álbum y que explora la dinámica de una “noche de chicas”, reflejando el espíritu de un trabajo que contó con la colaboración de diversos productores como Cotti Sheridan, Lilu Montedo y Cofrano Lima.
PARA LA PRESENTACIÓN EN VIVO, el grupo apuesta por desplegar una banda completa con cuatro coros, percusión y batería, buscando reivindicar la crudeza y la vibración de lo analógico frente a la escucha en plataformas digitales. Lejos de ser una réplica exacta del disco, los músicos se han tomado licencias creativas para que el show sea una experiencia única, presencial y divertida.
La cita es a partir de las 20:30, con la apertura de Len Noar, para celebrar lo que la artista describe como la humanidad intrínseca que sucede cuando la música se manifiesta en tiempo real.