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El futuro de Perú en vilo

La segunda vuelta electoral en Perú arroja un resultado extremadamente ajustado entre el candidato de izquierda Roberto Sánchez y Keiko Fujimori. En un escenario marcado por el ausentismo récord y una fragmentación política extrema, el país enfrenta el desafío de sostener su democracia frente al control institucional ejercido por el fujimorismo. POR Pablo Bilsky.

El conteo de votos en la segunda vuelta de las elecciones peruanas muestra una paridad absoluta. Actualmente, Roberto Sánchez lidera con el 50,1% frente al 49,9% de Keiko Fujimori. Esta mínima diferencia se explica por el peso de los votos de las zonas rurales, que históricamente han favorecido a los candidatos progresistas y permitieron a Sánchez revertir la ventaja inicial de Fujimori.

Sin embargo, el panorama sigue siendo incierto debido al peso del voto en el exterior —usualmente volcado a la derecha— y a las posibles impugnaciones de actas que podrían alterar el resultado final.

“Este proceso electoral se desarrolla en un contexto de degradación institucional severa, donde Perú ha tenido nueve presidentes en una década”, dijo el analista de política internacional Pablo Bilsky en “La Marca de la Almohada” de Radio UNR.

El descontento social se reflejó en un ausentismo del 26,19% y un voto en blanco récord del 16,34%. A pesar de los resultados en las urnas, el fujimorismo mantiene un poder real considerable, ya que controla la primera minoría en el Congreso, además de influir en organismos clave como la Fiscalía, el Tribunal Constitucional y la Junta Nacional de Justicia.

De hecho, Sánchez ya enfrenta procesos judiciales por presunta corrupción iniciados a pocos días de la votación, lo que sugiere que, de ganar, su gobernabilidad será frágil.

CRISIS EN BOLIVIA: 36 DÍAS DE BLOQUEOS Y REPRESIÓN MILITAR

La región también observa con preocupación a Bolivia, donde las protestas y bloqueos de carreteras cumplen 36 días, dejando un saldo de nueve muertos y decenas de heridos. Ciudades estratégicas como La Paz y El Alto permanecen sitiadas por manifestantes que exigen la destitución del presidente Paz.

Ante la falta de avances en el diálogo, el gobierno ha impulsado reformas legales para facilitar el despliegue militar bajo estados de excepción, lo que ha intensificado la violencia en los puntos de conflicto.

ESCALADA EN MEDIO ORIENTE Y EL DISTANCIAMIENTO TRUMP-NETANYAHU

En el plano internacional, el frágil alto el fuego en Medio Oriente se desmoronó tras más de 100 días de conflicto. Durante el último fin de semana, la situación escaló con ataques de Israel al Líbano y respuestas de Irán contra objetivos en Israel y el estrecho de Ormuz.

En este marco, se destaca el quiebre en la relación entre Donald Trump y Benjamín Netanyahu; el expresidente estadounidense lanzó duras advertencias señalando que podría quedarse solo y recordándole que enfrenta la posibilidad de ir a prisión una vez que deje su cargo.