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Mempo Giardinelli: “Vamos a tener que pedir permiso para navegar el río Paraná”

El escritor y periodista denunció el avance del control de los Estados Unidos sobre la vía navegable troncal y alertó sobre las consecuencias de haber abandonado la soberanía fluvial frente a corporaciones extranjeras que no tributan al país

El especialista Mempo Giardinelli sostuvo en diálogo con La Marca de la Almohada que la denominación de “Hidrovía” para referirse al río Paraná no es un hecho inocente, sino una acción premeditada para que el pueblo pierda la identificación con un recurso vital. Según explicó, el río Paraná es el eje representativo donde viven y se nutren unos 14 millones de argentinos, por lo que el cambio de nombre busca ocultar un proceso de “usurpación” y despojo. Para el autor, “haberle cambiado el nombre no es una cuestión inocente, ha sido una acción premeditada con alevosía” para que la ciudadanía no perciba el peligro real sobre el recurso.

Giardinelli alertó sobre la inminente profundización de este proceso, señalando que el gobierno de los Estados Unidos se está posicionando como el nuevo administrador del río. En ese sentido, advirtió que en un corto plazo las naves nacionales serán desplazadas por embarcaciones extranjeras modernas que manejarán el flujo comercial: “El río va a ser a partir de ahora un río extranjero. Vamos a tener que pedir permiso nosotros para navegar nuestro río”. Y enfatizó que la mayoría de los puertos ya son de propiedad transnacional, lo que deja a la Argentina sin control sobre su principal vía de salida de riqueza.

El análisis histórico presentado destaca que Argentina llegó a poseer la tercera flota marítima más importante del mundo, con capacidad de construcción naval propia que fue sistemáticamente desmantelada. Giardinelli recordó que existió una época de “conciencia nacional” donde la soberanía no estaba en discusión, independientemente de las posturas políticas. Sin embargo, lamentó la situación actual de los trabajadores del río: “Los pescadores no van a poder proceder, ni siquiera para una modesta pesca costera. La Argentina no va a poder tener un tránsito directo”.

En tanto, Giardinelli calificó este bloqueo como una maniobra de intereses antinacionales, ya que el Magdalena es “un proceso ideal y fácil, sencillo y totalmente argentino” que evitaría las perturbaciones de las corporaciones que operan hoy en la zona.

En cuanto al impacto económico concreto, denunció la falta de tributación de las empresas que operan en aguas argentinas bajo banderas de conveniencia. Explicó que actualmente muchas naves norteamericanas operan desde Paraguay y “atraviesan todo el río Paraná argentino y no pagan un centavo”. Giardinelli calificó esta situación como una “exacción” y un robo, señalando que el problema central no es solo la ambición extranjera, sino la complicidad o la “imbecilidad” de los gobiernos locales que permitieron la entrega por corrupción o negligencia.

Finalmente, el escritor enmarcó este conflicto en una crisis de soberanía más amplia que afecta al litio, el petróleo y la Cordillera de los Andes. Ante quienes cuestionan la gravedad de sus advertencias, fue tajante: “Minga que exagero. Le juro que estoy diciendo la verdad. La soberanía argentina ha sido entregada o está siendo entregada en todos los órdenes”. No obstante, concluyó con un mensaje de esperanza al señalar que “siempre es posible corregir lo que está mal”, apelando a recuperar el control estatal sobre los recursos estratégicos de la nación.