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“Proyecto CASA”: la UNR lleva salud y soberanía a la Isla del Espinillo

El médico Damián Verzeñassi advierte sobre el impacto de las olas de calor en el organismo y explica cómo la Clínica Ambiental  trabaja junto a la comunidad isleña para enfrentar la vulnerabilidad ambiental y social en la Columna ambiental de Ornella Bressan en “Notas de Papel”.

La crisis climática, entendida como la transformación drástica de las condiciones del planeta por la acción humana, impacta de manera desigual en la población, afectando principalmente a los sectores más vulnerables que carecen de recursos ante desastres como inundaciones o incendios como comentaron en la “Columna de Ambiente” de “Notas de Papel”, Ornella Bressan y Damián Verzeñassi.

ISLAS DE CALOR. En urbes como Rosario, el diseño de las ciudades genera un efecto de “isla de calor” debido al exceso de cemento y asfalto, lo que impide el enfriamiento nocturno y somete a los cuerpos a un estrés térmico constante. Este fenómeno no solo provoca deshidratación y mareos, sino que puede derivar en fallas renales, problemas cardiovasculares y afectaciones graves a la salud mental debido a la falta de adaptación de nuestro metabolismo a temperaturas extremas sostenidas.

CLINICA AMBIENTAL. Como respuesta a esta problemática, nació el proyecto “Casa” (Clínica Ambiental), una iniciativa surgida tras los incendios de 2020 que articula a la Universidad Nacional de Rosario con Médicos del Mundo y la Clínica Ambiental del Ecuador. El programa concentra su acción en la Isla del Espinillo, donde residen unas 32 familias que enfrentan serias dificultades para acceder al sistema de salud formal.

INTEDISCIPLINA. De esta manera, a través de un abordaje interdisciplinario que involucra facultades como Ciencias Médicas, Odontología y Veterinaria, el equipo realiza controles periódicos casa por casa, garantizando desde atención pediátrica hasta el control de salud de los animales, vinculando siempre el bienestar de las personas con el cuidado de su entorno natural.

EL OBJETIVO FINAL DE “CASA” es poner a la universidad al servicio de la transformación social mediante la recuperación de los vínculos comunitarios y el territorio. Actualmente, se trabaja en el fomento de huertas comunitarias y en la organización de una cooperativa de pescadores para mejorar la soberanía alimentaria en la isla.

Ante desafíos críticos como la falta de agua potable —agravada por la bajante del río producto de la crisis climática—, el proyecto busca implementar soluciones tecnológicas como paneles solares y molinos de viento para mejorar la calidad de vida de los isleños, demostrando que la salud integral depende de un hábitat digno y sostenible.