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Reforma de la Ley de Salud Mental: un ajuste que profundiza la crisis sanitaria

Leonardo Gorbacz, psicólogo, ex diputado nacional y autor de la Ley de Salud Mental vigente, advierte que el proyecto de reforma impulsado por el Gobierno Nacional busca eliminar la responsabilidad financiera del Estado, promoviendo una medicalización del sufrimiento que pone en riesgo los derechos humanos y el acceso a la atención pública.

En el marco de las audiencias informativas en el Senado de la Nación, Leonardo Gorbacz expresó su profunda preocupación por el proyecto de ley que intenta modificar la normativa de salud mental sancionada en 2010. Según el especialista, “la propuesta oficialista no busca resolver los problemas del sector, sino que funciona como un distractivo frente a una crisis generalizada del sistema de salud provocada por el desfinanciamiento y el ajuste del gobierno nacional”, en diálogo con “Apuntes y Resumen” de Radio UNR.

El ex diputado nacional Gorbacz denunció que uno de los cambios más críticos es “la modificación de un inciso para quitarle al Estado Nacional la obligación de colaborar económica y financieramente con las provincias, lo que dejaría a los distritos sin recursos para sostener dispositivos de atención”.

UN PUNTO CENTRAL DE LA CRÍTICA de Gorbacz es el cambio en la terminología de la ley, que pretende reemplazar el concepto de “padecimiento mental” por el de “trastorno u afección”.

Este desplazamiento no es meramente semántico: “implica reducir el objeto de la ley a diagnósticos rígidos, dejando fuera situaciones de crisis humanas —como duelos o problemas económicos— que requieren abordajes de salud mental sin ser necesariamente enfermedades”.

Para el autor de la ley vigente, este enfoque responde a los intereses de la “psiquiatría corporativa” y de los laboratorios, fomentando una medicalización del malestar y permitiendo que sectores privados vinculados a clínicas psiquiátricas retomen la centralidad del sistema.

PELIGRO DE REVERSIÓN. Finalmente, el psicólogo advirtió sobre el peligro de una “reversión” hacia el modelo manicomial, caracterizado por internaciones prolongadas que vulneran derechos básicos.

Gorbacz señaló que el nuevo proyecto dificulta las altas médicas y promueve el aislamiento de los pacientes, lo que paradójicamente podría colapsar el sistema: camas ocupadas por personas que no necesitan estar encerradas restan lugar a quienes requieren una internación aguda.

“A LA BUENA DE DIOS”. Al desconocer los datos oficiales que muestran una baja en el número de internados desde la aplicación de la ley, el gobierno nacional parece ignorar los avances logrados en la desmanicomialización para dar lugar a un sistema de control social que deja a muchos ciudadanos “a la buena de Dios”.