La obstetra Estefanía Solís analiza en diálogo con “Un Programa Perfecto” los pilares de la Ley de Parto Respetado, el alarmante aumento de las cesáreas en el sector privado y la importancia de que las familias recuperen el protagonismo y la información durante el nacimiento.
La Ley de Parto Respetado, sancionada en 2004 y reglamentada en 2015, busca garantizar que el proceso de nacimiento sea una experiencia positiva centrada en los derechos de la familia. Según la especialista Estefanía Solís, en diálogo con “Un Programa Perfecto” de Radio UNR, “esta normativa establece pilares fundamentales como el derecho al acompañamiento continuo, incluso en intervenciones dentro del quirófano, y la libertad de la persona gestante para elegir la posición del parto, ya sea parada, sentada o acostada”.
ESTOS DERECHOS INTENTAN REVERTIR PRÁCTICAS institucionales que durante años impidieron el movimiento y la participación activa de las mujeres, basándose ahora en evidencia científica que demuestra que la libertad de movimiento favorece partos más rápidos y con menos complicaciones.
Uno de los mayores desafíos actuales es el alto índice de intervenciones rutinarias innecesarias, como la episiotomía, que debería realizarse en menos del 4% de los casos y no por sistema.
Solís advierte sobre el alarmante aumento de las cesáreas, las cuales alcanzan entre el 50% y 70% en el sector privado en Argentina, superando ampliamente el 10-15% recomendado por la Organización Mundial de la Salud.
La especialista destaca que, si bien la intervención quirúrgica es vital ante patologías, es fundamental permitir que el trabajo de parto comience espontáneamente siempre que sea posible, ya que esto beneficia los procesos hormonales del bebé y facilita el inicio de la lactancia.
ESTE CAMBIO DE PARADIGMA también fomenta una mayor involucración de los padres y acompañantes, quienes en los últimos quince años han pasado de un rol pasivo a participar activamente en la contención y el cuidado desde los controles prenatales. Asimismo, se resalta la importancia crucial del contacto piel con piel durante la primera hora de vida y el apoyo de las puericultoras para el éxito de la lactancia materna.
El nacimiento no se agota en el parto, sino que marca el inicio de una revolución emocional en el puerperio que requiere información, paciencia y una conexión profunda con lo instintivo por parte de la familia.