En el inicio del juicio por el ataque en la pensión de Barracas, la activista de Las Safinas, María Eugenia Sarrías, analiza el vínculo entre los discursos de odio legitimados desde el poder político y la violencia estructural que enfrentan las identidades lésbicas.

En el marco del inicio del juicio por el triple lesbicidio de Barracas (CABA), la activista rosarina María Eugenia Sarrías vinculó directamente la masacre de Roxana, Andrea y Pamela con los discursos de odio que circulan actualmente en la sociedad.
Para la integrante de la organización Las Safinas en diálogo con “Apuntes y Resumen” de Radio UNR, “no se trata de una patología o fobia”, sino de sujetos que son “hijos sanos del patriarcado” y que actúan legitimados por prácticas cotidianas de discriminación y violencia.
ODIO Y RESPONSABILIDAD POLÍTICA. Sarrías destacó que estos crímenes de odio buscan disciplinar y sembrar miedo en toda la comunidad, recordando que las personas pueden ser atacadas simplemente por ser quiénes son.
La activista también señaló la responsabilidad política del actual gobierno argentino en la promoción de un clima de hostilidad. Según Sarrías, el presidente Javier Milei instala el odio de forma cotidiana a través de sus redes sociales y discursos públicos, donde “todo lo que habla de pueblo es peligro” para su gestión.
“ES LESBICIDIO”. En este contexto, el colectivo exige que el tribunal reconozca legalmente el término “lesbicidio”, buscando un fallo ejemplar que funcione como una “revancha” histórica frente a la invisibilización de las violencias específicas que sufren las lesbianas en comparación con otros sectores del colectivo LGBTIQ+.
Como parte de las acciones de visibilización, la organización convocó a una jornada en la Plaza Pringles de Rosario para repintar un banco con los colores de la bandera lésbica, símbolo que había sido vandalizado anteriormente en un claro acto de odio.
Esta acción territorial busca contrarrestar los intentos de silenciar las trayectorias y subjetividades de las mujeres y diversidades que quedan por fuera del mandato machista. Sarrías enfatizó que, ante la falta de acceso a la justicia y los lugares de representación, la movilización y el acompañamiento de las abogadas querellantes son fundamentales para que este juicio marque un antes y un después en la historia del país.