El diputado provincial Miguel Rabbia presentó un proyecto para crear una estrategia integral de prevención y abordaje del suicidio en Santa Fe. La iniciativa surge en un contexto alarmante: durante 2025, el suicidio se convirtió en la principal causa de muerte violenta en la provincia, por encima de los homicidios y los siniestros viales

En diálogo con el programa La Marca de la Almohada, Rabbia explicó que la propuesta apunta a institucionalizar un sistema de escucha, asistencia y seguimiento profesional accesible en todo el territorio santafesino. “No hace falta ningún proyecto de ley para que el Estado provincial tome rienda en el asunto, pero creemos que hace falta una respuesta estructurada, institucional y articulada”, sostuvo.
El legislador remarcó que existe una falta de información pública sobre la problemática y cuestionó que actualmente no haya líneas claras de atención provinciales. “Si vos buscás en la web líneas de atención al suicida en Santa Fe, terminás encontrando teléfonos de Buenos Aires. Personalmente he intentado comunicarme y no atiende nadie”, señaló.
Rabbia indicó que la provincia tiene una tasa de suicidios “30 por ciento por encima de la media nacional” y advirtió que casi la mitad de los casos corresponde a personas menores de 35 años. Además, precisó que el 80 por ciento de las muertes por suicidio corresponden a hombres.
El proyecto propone una línea de asistencia permanente con profesionales capacitados, protocolos de actuación y seguimiento posterior de cada caso. “Hay momentos de crisis que son temporales pero impulsivos. Si logramos que en ese instante la persona tenga contención profesional, el desenlace puede cambiar”, afirmó.
El diputado también hizo hincapié en la necesidad de modificar el modo en que se comunica socialmente la problemática. Recordó que la Organización Mundial de la Salud cambió sus recomendaciones respecto del tratamiento mediático de los suicidios y ahora impulsa una “comunicación responsable”, evitando detalles sobre métodos utilizados y promoviendo mensajes de acompañamiento y esperanza.
“Cada vez que aparece un caso de suicidio se deberían informar las líneas de ayuda disponibles para las personas que están atravesando una crisis”, planteó.
Rabbia vinculó además el crecimiento de los problemas de salud mental con las condiciones sociales actuales, especialmente entre jóvenes y adolescentes. “Vivimos en un mundo donde pareciera que todos tienen éxito menos vos. Esa presión permanente genera un nivel de hostilidad enorme”, analizó.
En ese marco, alertó sobre el impacto del consumo problemático de sustancias y apuntó particularmente contra la “romantización” de la marihuana en adolescentes. “Hay evidencia científica contundente que muestra que los chicos que consumen marihuana tienen mayor riesgo de depresión, ideaciones suicidas y brotes psicóticos, pero esa información no se socializa”, sostuvo.
El legislador también subrayó la importancia de capacitar a distintos actores sociales para detectar señales de alerta. “Hay estrategias internacionales que hablan de formar ‘guardianes’: docentes, médicos de atención primaria e incluso peluqueros, porque muchas veces son quienes detectan situaciones críticas antes que nadie”, explicó.
Finalmente, Rabbia sostuvo que la salud mental debe ocupar un lugar central en las políticas públicas. “En el siglo XIX las grandes enfermedades eran infecciosas. En el siglo XX fueron las enfermedades crónicas. Hoy el siglo XXI está marcado por las enfermedades de salud mental. Es el gran desafío sanitario de nuestro tiempo”, concluyó.