Organizaciones sociales, campesinos y gremiales mantienen bloqueada la sede de gobierno y las principales rutas del país en rechazo a las políticas económicas, el desabastecimiento y el estilo de gestión del presidente Rodrigo Paz, en un conflicto que ya registra 4 víctimas fatales y una fuerte militarización. Informó para “Apuntes y Resumen” la periodista Lilia Camacho.
La ciudad de La Paz se encuentra actualmente paralizada y cercada por una movilización masiva de diversos sectores, entre ellos maestros rurales, mineros y comerciantes.
El centro paceño vive un clima de extrema tensión, con el Palacio de Gobierno vallado y enfrentamientos que incluyen el uso de gases lacrimógenos y dinamitazos por parte de los manifestantes como cuenta la periodista boliviana Lilia Camacho desde el lugar para “Apuntes y Resumen” de Radio UNR.
La protesta no se limita a la sede de gobierno; según informes, las principales carreteras a nivel nacional están cerradas de forma indefinida, dejando a ciudades como Cochabamba, Oruro y Santa Cruz prácticamente aisladas.
¿CÓMO INICIÓ EL CONFLICTO? El detonante principal de este descontento es una crisis económica que se ha vuelto insostenible para los sectores más vulnerables. En apenas tres días de paro, productos básicos como la libra de tomate pasaron de costar dos a diez bolivianos, mientras que el kilo de pollo trepó de 18 a 100 bolivianos.
A esto se suma el grave desabastecimiento de combustible y las denuncias sobre la mala calidad de la gasolina y el diésel importado, lo cual está dañando el parque automotor y perjudicando directamente al sector del transporte pesado.
Desde el punto de vista político, los manifestantes denuncian una traición a las bases electorales por parte del presidente Rodrigo Paz, quien asumió el cargo hace apenas seis meses, el 8 de noviembre. Se le critica por gobernar mediante “decretazos” y por establecer alianzas con sectores agroindustriales y la aristocracia boliviana en lugar de responder a quienes lo votaron.
RECHAZO A PRIVATIZACIONES. Además, existe un fuerte rechazo a las supuestas intenciones de privatizar empresas estatales, un temor alimentado por el percibido apoyo de figuras externas como Donald Trump al actual mandatario.
La respuesta gubernamental ha sido la militarización de las zonas estratégicas y una represión policial que, según reportes de medios locales, ya habría dejado un saldo de cuatro personas fallecidas y al menos 100 arrestados. A pesar de que el gobierno anunció la derogación de los decretos cuestionados e intenta instalar canales de diálogo, las bases sociales mantienen una postura firme.
La desconfianza hacia los dirigentes que pactan con el Ejecutivo y hacia los medios de comunicación tradicionales ha profundizado el conflicto, que ahora tiene como único objetivo la renuncia del presidente.
PROTESTAS Y RECLAMOS EN LA PAZ
Carlos Marca (Dirigente de Provincia Roma): “La decisión del pueblo se respeta. Por ese motivo nos trae para estar en las calles de pie en la lucha hasta lograr el objetivo… la decisión es hasta que renuncie el gobierno de Rodrigo Paz”.
Graciela Lima (Ciudadana): “En Bolivia estamos cansados de nuestro presidente… no porque el Evo nos ha comprado, sino es porque el pueblo quiere… llegó la gasolina mal, el diésel mal. Los autos están destruyéndose”.
Pedro Ovalda (Secretario Ejecutivo de la Federación de Gremiales de El Alto): “Rechazamos que haya podido sacar a las fuerzas armadas, a la policía. Para eso no se le ha elegido a este gobierno… si no puede gobernar, bueno, pues que dé un paso al costado”.
Lilia Camacho (Periodista en el lugar): “Aquí mi Milei no duraría ni un mes… la gente acá también crea estrategias, todos fumando [para que] el humo del cigarro hace que no te afecte los gases lacrimógenos”.