En “La Marca de la Almonada”, Juan Manuel Laud, coordinador de talleres del Centro Alas advierte que la deuda de 90 millones de pesos de la Agencia Nacional de Discapacidad obligaría a cesar las actividades en agosto, dejando desprotegidos a 30 jóvenes y adultos con discapacidad intelectual.

El Centro de Día Alas, una asociación civil sin fines de lucro con 38 años de trayectoria en Rosario, atraviesa el momento más difícil desde su fundación en 1988. Ubicada en Oroño al 3400, la institución brinda contención y formación a 30 usuarios a través de unos 20 talleres, además de garantizar tres de las cuatro comidas diarias para quienes concurren.
En “La Marca de la Almonada” de Radio UNR, Juan Manuel Laud, coordinador de talleres, destacó que “no solo se trata de un espacio terapéutico, sino de un lugar fundamental para la producción de lazos sociales basados en la solidaridad y la empatía, cuya desaparición dejaría a los jóvenes recluidos en sus hogares con graves riesgos para su salud mental”.
DEUDA DEL ESTADO. La crisis actual se debe a que el Estado Nacional, a través de la Agencia Nacional de Discapacidad, adeuda a la institución 90 millones de pesos acumulados desde noviembre de 2025. El principal conflicto radica en el programa “Incluir Salud”, del cual depende más del 70% de los concurrentes que no poseen otra cobertura social.
A pesar del trabajo administrativo y el esfuerzo de las familias y trabajadores para sostener la estructura, Laud advirtió que el mes de julio será crítico y que, de no mediar una solución, en agosto las puertas del centro ya no se abrirán a la comunidad.
EL RECLAMO. Ante la falta de respuestas del gobierno nacional, desde Alas han iniciado gestiones con legisladores provinciales para buscar mecanismos de emergencia que permitan la supervivencia del espacio. El reclamo no es solo económico, sino que apunta a “garantizar los derechos de un colectivo que se siente atacado” por las políticas actuales y la sospecha estatal sobre las pensiones por discapacidad”, dijo Laud.
“Nuestro gran temor es que, cuando el Estado se retira, el riesgo es la producción de subjetividades arrasadas”, concluyó, instando a las autoridades a estar a la altura de la compleja situación histórica.