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Trabajadores autoconvocados de la salud pública exigen recomposición salarial urgente

Personal de hospitales y centros de salud municipales de Rosario se manifestaron en el CEMAR para denunciar que sus haberes no cubren la canasta básica, alertando sobre el agotamiento por el pluriempleo y el rebrote de enfermedades ligadas a la pobreza. “No podemos más con estos sueldos precarizados” dijo Ana Matos, enfermera del Hospital de Niños en diálogo con “Apuntes y Resumen”.

Personal de la salud pública de Rosario, nucleado de manera autoconvocada y sin representación política partidaria, llevó adelante una importante asamblea en las puertas del CEMAR para ratificar su pedido de una recomposición salarial inmediata,

Según explicó Ana Matos, enfermera del Hospital de Niños Víctor J. Vilela, en diálogo con “Apuntes y Resumen” de Radio UNR el acuerdo paritario actual “es insuficiente”, ya que el sueldo básico llegaría a duras penas al millón sesenta mil pesos recién en junio, mientras que la canasta básica se sitúa cerca de los 2,7 millones.

Pese a haber mantenido un encuentro con la Secretaría de Salud municipal semanas atrás, la respuesta oficial fue que “no habrá una reapertura de la discusión salarial hasta que finalice el pacto vigente en junio”, adelantó.

UBERIZADOS. La crisis económica ha forzado a gran parte del personal, incluyendo enfermeros, camilleros y médicos, a recurrir al pluriempleo para sobrevivir, llegando a sostener hasta tres trabajos simultáneos. Matos describió una realidad cruda: ante la falta de recursos, muchos trabajadores deben desempeñarse como choferes de Uber o vender productos diversos fuera de su horario hospitalario para “llevar la comida al hogar”, lo que genera niveles de agotamiento extremos.

A esta situación se suma la falta de nuevos concursos para cubrir vacantes y la denuncia sobre el uso de materiales de menor calidad en áreas críticas como el sector quirúrgico, producto del ajuste en el sistema.

DEMANDA CRECIENTE. Finalmente, los trabajadores advirtieron que el sistema de salud se sostiene exclusivamente por su esfuerzo frente a una demanda creciente impulsada por el aumento de la pobreza. En las consultas han vuelto a aparecer enfermedades que se consideraban controladas o erradicadas, como la tuberculosis, además de enfrentar desafíos con padres que rechazan la vacunación de sus hijos.

EL PLAN DE LUCHA continuará con asambleas semanales en nosocomios como el Vilela, el HECA y centros de salud, buscando el reconocimiento profesional y económico que, aseguran, quedó en el olvido tras los aplausos de la pandemia.

“Rosario supo tener un sistema de salud modelo en Argentina del que estuvimos orgullosos. Hoy mucho de eso se ha perdido, los pacientes esperan meses para turnos con especialistas, faltan medicamentos, hay aparatos de diagnóstico rotos que no se reparan, listas de espera interminables para cirugías y otros problemas que deterioran la atención de la población”, afirman trabajadores de la salud autoconvocados en un comunicado.