El ex ministro de Trabajo de la provincia advirtió sobre una tendencia sostenida de caída de empleadores y puestos formales en la provincia. Señaló que el deterioro del poder adquisitivo y la retracción del consumo son los principales factores.

La evolución del empleo en Santa Fe enciende señales de alerta. En diálogo con La Marca de la Almohada, el abogado laboralista y ex ministro de Trabajo provincial, Juan Manuel Pusineri, analizó los últimos datos oficiales y describió un escenario de deterioro sostenido tanto en la cantidad de empresas como de trabajadores registrados.
“Lo que se ve claramente es una tendencia de caída en los empleadores, particularmente en las empresas más chicas”, explicó. Según detalló, en la provincia se perdieron cerca de 2.600 firmas en los últimos dos años, en su mayoría unidades productivas de hasta diez trabajadores.
El retroceso también impacta en el empleo formal. “En enero el SIPA informó una caída significativa en el empleo privado registrado, con más de 3.000 trabajadores menos en Santa Fe”, precisó. Si bien reconoció que el primer mes del año tiene componentes estacionales, advirtió que la comparación interanual confirma una tendencia negativa.
Pusineri subrayó que se trata de datos oficiales, provenientes de organismos como la Superintendencia de Riesgos del Trabajo y el propio sistema previsional, lo que refuerza la consistencia del diagnóstico.
Al analizar las causas, el ex funcionario fue categórico: “El factor principal está vinculado al consumo y al mercado interno”. En ese sentido, sostuvo que la pérdida sostenida del poder adquisitivo tiene un impacto directo sobre la actividad económica. “Hace meses que los salarios vienen perdiendo frente a la inflación, lo que limita el consumo a lo imprescindible”, afirmó.
A este escenario se suma una mayor presión sobre el mercado laboral. “Entre desocupados, subocupados y ocupados demandantes, hay cerca de un 30% de la población económicamente activa buscando trabajo”, indicó. Además, mencionó un crecimiento de la informalidad y del trabajo independiente como estrategias de supervivencia ante la falta de empleo formal.
En un segundo plano, Pusineri señaló que la apertura de importaciones también podría estar incidiendo, especialmente en sectores industriales y comerciales, aunque insistió en que el deterioro del ingreso es el factor determinante.
“El esquema actual, al retraer la circulación de dinero, impacta directamente en el consumo. Y cuando cae el consumo, las pequeñas empresas son las primeras en sufrirlo”, sintetizó.
El ex ministro también trazó una comparación con el período 2019-2023, cuando estuvo al frente de la cartera laboral. “En esos años se generaron 40.000 empleos privados registrados en la provincia”, sostuvo, aunque reconoció que ese crecimiento convivió con altos niveles de inflación.
En ese contexto, explicó que la política salarial buscaba compensar la pérdida de poder adquisitivo mediante paritarias más frecuentes y mecanismos de actualización. “Había un esquema más orientado a sostener la economía real, lo que también impulsaba el consumo”, señaló.
Finalmente, advirtió que la actual dinámica combina caída del empleo, pérdida de ingresos y menor actividad, configurando un escenario complejo. “Cuando la gente reduce su consumo a lo básico, el impacto sobre el empleo es inevitable”, concluyó.