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Rosario con 9.000 cadetes en la informalidad: “Solo queremos ser reconocidos como trabajadores”

Nicolás Martínez, referente del sindicato de cadetes de Rosario, advierte sobre la extrema precarización del sector, donde miles de trabajadores cumplen jornadas de hasta 15 horas sin derechos básicos mientras el Estado demora la regulación de las empresas multinacionales en un clima de creciente tensión política.

En Rosario, la situación de los repartidores ha alcanzado un punto crítico, con estimaciones que arrojan la existencia de unos 9.000 cadetes en la ciudad, la mayoría operando a través de aplicaciones. Según Nicolás Martínez, referente del sindicato local en diálogo con “Apuntes y Resumen”, “la crisis económica y la pérdida de 300.000 puestos de trabajo en los últimos dos años han empujado a muchos a este rubro como una salida rápida para subsistir, lo que resulta en jornadas extenuantes de hasta 15 horas diarias para alcanzar un ingreso digno”.

Las recientes protestas en zonas como el Paseo del Siglo visibilizaron no solo el malestar por las multas de tránsito, sino también la falta de infraestructura básica para quienes deben esperar pedidos en la vía pública para no perder competitividad en la asignación de viajes.

El gremio denuncia un vacío legal alarmante, señalando que las empresas multinacionales de cadetería no cumplen con la ordenanza municipal vigente que exige una sede física y habilitación local.

PROYECTO DE LEY PROVINCIAL. Ante esta realidad, los trabajadores impulsan un nuevo proyecto de ley provincial para crear un registro de repartidores y una actualización de la normativa local, que tiene 26 años de antigüedad y no contempla la realidad de las plataformas digitales.

Aunque la Municipalidad de Rosario inició recientemente un censo, desde el sindicato advierten que el relevamiento es insuficiente —alcanzando apenas a 150 trabajadores de los 9.000 estimados— y que falta voluntad política real para obligar a estas empresas a tributar y registrar a su personal como cualquier otro comercio.

Este escenario de precarización se inscribe en un clima de fuerte fricción política, donde las críticas hacia el modelo de plataformas se cruzan con debates calientes en el Congreso de la Nación. Mientras los referentes gremiales sostienen que el sistema actual no aporta beneficios impositivos al país y solo “se lleva la plata afuera”, la arena legislativa refleja una polarización extrema.

Durante las recientes presentaciones en la Cámara de Diputados, la tensión entre el oficialismo y la oposición se hizo evidente mediante cruces por las formas de trato y denuncias de interrupciones en el uso de la palabra, un reflejo de la dificultad para consensuar políticas públicas que brinden soluciones de fondo a trabajadores que hoy carecen de obra social y derechos básicos.