El abogado de la UOM alertó por el posible cierre de la línea de heladeras en Rosario y vinculó la situación a la apertura de importaciones y la caída del consumo. También remarcó el crecimiento inédito de los retiros voluntarios

En diálogo con La Marca de la Almohada, el abogado de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Pablo Cerra, advirtió sobre el complejo escenario que atraviesa la industria de línea blanca en Rosario, en medio de versiones sobre el posible cese de la producción de heladeras en la planta de Electrolux. Aunque la medida aún no fue confirmada oficialmente, sostuvo que “no sería una sorpresa” y la enmarcó en una crisis estructural del sector.
Cerra explicó que el sector enfrenta una combinación crítica de factores: la apertura de importaciones y un marcado deterioro del consumo interno. “Es la tormenta perfecta. No solo se deja de producir, sino que lo importado tampoco se vende porque no hay poder adquisitivo”, remarcó, al describir un escenario donde la caída impacta tanto en la producción local como en la comercialización de productos importados.
En relación a la situación puntual de Electrolux, recordó que a comienzos de año ya se había discontinuado la producción de cocinas, lo que derivó en unos 100 retiros voluntarios. De avanzar el cierre de la línea de heladeras —y eventualmente de lavarropas—, se estima que podrían verse afectados alrededor de 80 trabajadores más. Sin embargo, destacó que el fenómeno actual no se expresa en despidos masivos sino en acuerdos de desvinculación.
“Nunca vi una adhesión tan alta a los retiros voluntarios como ahora”, señaló el abogado, quien vinculó esta tendencia al nivel de endeudamiento de los trabajadores. Según explicó, muchos optan por aceptar estos acuerdos ante la posibilidad de recibir una suma de dinero que les permita ordenar su economía personal, en un contexto de fuerte deterioro de los ingresos.
Desde una mirada más amplia, Cerra advirtió que esta salida no resuelve el problema de fondo. “No hay indemnización que equivalga a mantener un puesto de trabajo”, sostuvo, y enumeró las consecuencias que implica la pérdida del empleo formal, como la falta de aportes jubilatorios, cobertura de salud y estabilidad. Además, describió un escenario de incertidumbre posterior, donde muchos trabajadores intentan reconvertirse en actividades informales o plataformas digitales, con baja sostenibilidad en el tiempo.
Finalmente, alertó que el proceso no es aislado y ya se replica en otras empresas del sector, que comenzaron a reemplazar producción local por importaciones. “Esto se viene advirtiendo hace tiempo. La política económica va en esa dirección y hoy lo estamos viendo materializado”, concluyó, anticipando un impacto creciente en el entramado industrial y laboral de la región.