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Diego Añaños: “El gobierno no puede tomar deuda porque nadie le presta”

El politólogo advirtió sobre el agotamiento de la pauta inflacionaria, las dificultades para conseguir dólares y un escenario financiero cada vez más complejo

El politólogo Diego Añaños cuestionó el rumbo económico del gobierno nacional y advirtió que enfrenta crecientes dificultades para sostener su programa financiero. “No es que el gobierno decidió no tomar deuda: no puede hacerlo porque nadie le presta”, afirmó, al analizar la situación actual en su columna en Radioactividad.

Añaños recordó que, al inicio de las sesiones ordinarias del Congreso, el presidente anunció un ambicioso paquete de reformas bajo el lema “la moral como política de Estado”, con la promesa de enviar 90 proyectos estructurales en seis meses. Sin embargo, señaló que a casi tres meses solo se avanzó en dos iniciativas, lo que deja un fuerte retraso en la agenda legislativa oficial.

En el plano económico, el analista sostuvo que el gobierno ya consumió prácticamente toda la pauta inflacionaria prevista para el año. “El presupuesto proyectaba una inflación del 10,1% anual y en los primeros meses ya se acumuló cerca del 9,4%. Esa meta perdió credibilidad”, explicó.

Además, advirtió que el contexto externo y financiero no acompaña. Según indicó, el equipo económico busca financiamiento internacional en organismos como el FMI, el Banco Mundial o el BID, en un intento por conseguir entre 8.000 y 10.000 millones de dólares. “Hay un road show permanente para raspar la olla, porque la Argentina necesita dólares y no los está generando”, planteó.

Añaños también alertó sobre la creciente dependencia de organismos multilaterales, lo que implica una mayor proporción de deuda con acreedores privilegiados. “Son los primeros que cobran. Eso reduce aún más las chances de pago para otros acreedores y empeora la percepción de riesgo”, explicó.

En ese sentido, remarcó que la calificación crediticia del país impide acceder al mercado voluntario de deuda. “El riesgo país es tan alto que, aunque quisieran emitir, el costo sería impagable. Por eso no es una decisión, es una imposibilidad”, sostuvo.

Por último, señaló que el gobierno enfrentará dificultades adicionales para acumular divisas. “La cosecha puede ser buena, pero los precios internacionales no acompañan, y el atraso cambiario incentiva el turismo al exterior. El año pasado hubo un déficit de más de 7.000 millones de dólares por ese rubro y este año puede ser peor”, advirtió.

“Es un escenario complejo, donde el gobierno tiene que elegir entre contener la inflación o reactivar la economía. Y salir de esa tensión no va a ser sencillo”, concluyó.