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Diego Añaños: “El gobierno bajó la promesa, no habla de un futuro ilimitado, ahora promete apenas 18 meses”

En su habitual columna, advirtió un cambio en la estrategia discursiva oficial y cuestionó la credibilidad de los anuncios económicos tras reiterados pronósticos fallidos sobre la inflación

En su columna en Radioactividad, el profesor Diego Añaños analizó el giro en la estrategia comunicacional del Gobierno nacional y sostuvo que, tras meses de negar problemas económicos, comenzó a reconocer dificultades y a moderar sus promesas de futuro. Según planteó, el discurso oficial dejó atrás la idea de un proceso de crecimiento sostenido e ilimitado para pasar a una expectativa mucho más acotada: “Ahora te prometen 18 meses”.

Añaños vinculó este cambio con las dificultades para cumplir las metas planteadas inicialmente, en especial en relación a la inflación, una variable que —según recordó— fue objeto de reiterados pronósticos fallidos por parte de funcionarios. En ese sentido, citó declaraciones del vocero presidencial Manuel Adorni, quien en distintos momentos de 2024 aseguró que la inflación “se iba” o que ya había terminado, algo que, según el columnista, quedó desmentido por la realidad.

“El problema no es solo que no se cumplan las promesas, sino que se reiteran con la misma lógica”, sostuvo, al tiempo que ironizó sobre la reducción del horizonte temporal de los anuncios oficiales: “Pasaron de prometer un desarrollo indetenible a ofrecer los mejores 18 meses. Es bajar la apuesta”.

Para el analista, esta dinámica erosiona la credibilidad del Gobierno y genera un desgaste incluso entre quienes inicialmente confiaban en el rumbo económico. En esa línea, comparó la situación con la fábula del “pastorcito mentiroso”, al advertir que la reiteración de anuncios incumplidos termina debilitando la confianza social.

Añaños también señaló que este cambio discursivo coincide con una percepción creciente de estancamiento, donde algunos sectores que antes acompañaban comienzan a “mirar para los costados” en busca de alternativas. “La expectativa ya no es la misma, porque del otro lado tampoco aparece una referencia clara”, agregó.