El Índice de Producción Industrial del INDEC registró una baja interanual del 8,7% en febrero y confirmó una tendencia prolongada de retroceso en el sector manufacturero

La actividad industrial profundizó su deterioro en febrero y volvió a encender señales de alerta sobre la evolución del aparato productivo. Según el último informe del INDEC, el Índice de Producción Industrial (IPI) manufacturero registró una caída interanual del 8,7%, a la vez que mostró un retroceso del 4% respecto de enero en términos desestacionalizados.
El dato no solo iguala el peor desempeño del sector en casi dos años, sino que también termina de desdibujar la recuperación parcial que se había observado tras el impacto inicial del cambio de rumbo económico a fines de 2023. Con este resultado, la industria acumula ocho meses consecutivos de caídas, desde el último repunte registrado en junio de 2025.
En perspectiva, el nivel actual de actividad se ubica incluso por debajo del registrado en enero de 2024, cuando comenzaban a sentirse los efectos de la devaluación inicial. De acuerdo a estimaciones privadas, la producción industrial se encuentra hoy cerca de un 6,7% por debajo de los niveles de noviembre de 2023.
El análisis de la serie desestacionalizada profundiza el diagnóstico: la actividad industrial cayó a valores que no se registraban desde la pandemia de 2020 y, excluyendo ese período excepcional, se ubica en mínimos de al menos una década.
El retroceso, además, es generalizado. En febrero, 14 de los 16 sectores relevados presentaron caídas interanuales, lo que refleja un freno extendido en todo el entramado productivo. Entre los rubros más afectados se destaca el textil, con un desplome del 33%, seguido por la producción de maquinaria y equipos, que cayó 29%, al igual que el sector automotriz.
También mostraron bajas significativas los sectores de caucho y plástico (-15%) y las industrias metálicas básicas (-12,5%), ambos vinculados a la producción de insumos intermedios. En tanto, la industria alimenticia —uno de los pilares del sistema fabril— registró una caída del 6,9%.
El deterioro industrial se da en paralelo a un estancamiento de la construcción. El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) mostró una leve baja mensual del 0,7% y continúa en niveles históricamente bajos tras el derrumbe registrado durante 2024.
Las únicas excepciones a este panorama contractivo fueron los productos químicos, que crecieron 3,7%, y la refinación de petróleo, con un alza del 19%, impulsada por el dinamismo del sector energético.
El contexto macroeconómico aparece como un factor determinante. La utilización de la capacidad instalada se mantiene en niveles reducidos —en torno al 53% en enero— y sectores clave como el automotriz y el textil operan cerca de mínimos históricos.