Mauricio Mancilla, director del Instituto de Estudios del Transporte de la UNR, analizó en “La Marca de la Almohada” el impacto del Metrobus en la región norte de la ciudad, advirtiendo sobre la necesidad de actualizar los datos de movilidad que tienen ya más de quince años.

El Metrobus en la zona norte de Rosario cumplió diez años de funcionamiento con el objetivo primordial de mejorar la prestación del transporte urbano de pasajeros. Esta infraestructura fue diseñada para permitir que los colectivos circulen a velocidades comerciales más atractivas, logrando que el servicio sea más rápido y eficiente para el usuario.
Según Mauricio Mancilla, director del Instituto de Estudios del Transporte de la UNR, “la segregación del carril es fundamental para que el transporte público pueda funcionar adecuadamente y competir con el uso del automóvil particular”, en diálogo con “La Marca de la Almohada” de Radio UNR.
CRÍTICAS. A pesar de los beneficios teóricos en los tiempos de viaje, el sistema enfrenta duras críticas debidas a la cantidad de siniestros viales registradas desde su implementación. Mancilla explicó que “la obra puede resultar contraintuitiva para peatones y conductores, quienes a menudo miran hacia el sentido equivocado de circulación antes de cruzar”. A esto se suman reclamos de los vecinos por la falta de iluminación, un mantenimiento deficiente y la peligrosidad para los ciclistas, quienes no cuentan con una infraestructura dedicada dentro del diseño actual.
Un punto central del debate es que el Plan Integral de Movilidad vigente en la ciudad data del año 2011 y utiliza datos recolectados entre 2008 y 2009. En los últimos quince años, el parque automotor y las modalidades de convivencia urbana han cambiado drásticamente, sumando factores nuevos como el auge de los servicios de cadetería. Esta obsolescencia de los datos técnicos hace que muchos proyectos actuales se sientan aislados de la realidad cotidiana de los rosarinos.
MOVILIDAD INTEGRAL. Para superar estos conflictos, el experto propone abordar la movilidad de manera integral, convocando a universidades, comerciantes y organizaciones sociales para una discusión profunda. Entre las posibles mejoras se mencionan la extensión de los carriles exclusivos para que la mejora en la velocidad sea perceptible, la implementación de semaforización inteligente y ajustes en la señalización para reducir la siniestralidad. El objetivo final debe ser avanzar hacia una ciudad más sostenible que priorice el transporte público y la movilidad activa por sobre el vehículo privado.