Un informe nacional realizado por Pulsar UBA y el CELS analiza cómo se construye el recuerdo del periodo 1976-1983 en una sociedad donde el 75% de la población no había nacido al momento del golpe, destacando un rechazo mayoritario al régimen militar y un fuerte compromiso con los valores democráticos. Máximo Reina, sociólogo e investigador brindó detalles en “Apuntes y Resumen”.

A medio siglo del último golpe de Estado en Argentina, el observatorio Pulsar de la UBA, en conjunto con el CELS, presentó un estudio de alcance nacional que indaga en la memoria colectiva sobre la dictadura militar. Máximo Reina, sociólogo e investigador brindó detalles en “Apuntes y Resumen” de Radio UNR.
Uno de los datos más relevantes indica que, a pesar de que el 75% de los argentinos actuales no había nacido en 1976, existe un alto nivel de información declarado: el 71% afirma conocer mucho o algo sobre lo ocurrido en aquel periodo, basando su conocimiento en relatos familiares, la escuela y la universidad. Este proceso de memoria institucional ha consolidado una mirada crítica, donde casi el 70% de la población califica ese tramo de la historia como un “malo” o “muy mal” recuerdo.
CONDENA. El informe revela que la condena al accionar del gobierno de facto es amplia, aunque conviven distintos marcos interpretativos sobre la naturaleza del conflicto. Mientras que un 61% de los encuestados define el periodo como una dictadura basada en un plan sistemático de desaparición de personas y violación de derechos humanos, un 32% se inclina por la visión de un gobierno que enfrentó al terrorismo y pudo haber cometido “excesos”.
No obstante, el investigador Máximo Reina aclara que “esta última postura no implica necesariamente una valoración positiva del régimen, ya que solo un 7% de la muestra tiene una imagen favorable de la dictadura, una cifra que se considera marginal y sin una explicación estructural clara por edad o cercanía directa con las víctimas”.
MEMORIA. En cuanto al presente y el futuro de las políticas de memoria, el estudio arroja un respaldo contundente a la justicia: el 80% de los ciudadanos está de acuerdo con continuar los juicios por crímenes de lesa humanidad. Asimismo, un 63% sostiene que no existieron motivos que justificaran el quiebre institucional de 1976. Estos indicadores sugieren que, “más allá de los debates actuales en la agenda pública, existe un núcleo sólido de consenso social que rechaza cualquier intento de reivindicación del terrorismo de Estado o de interrupción del proceso de justicia iniciado hace décadas”, señaló.
DEMOCRACIA. Finalmente, el relevamiento destaca la solidez de los valores democráticos en la sociedad argentina actual. Ante la pregunta sobre la posibilidad de un nuevo golpe de Estado, los participantes de los grupos focales lo consideran un escenario absolutamente impensado, confiando tanto en el compromiso social interno como en el contexto internacional.
Aunque existe descontento con la gestión de diversos dirigentes políticos, la valoración de las instituciones fundamentales —como el voto, la libertad de prensa y los derechos individuales— permanece potente, lo que otorga a la democracia argentina una “espalda sólida y ancha” para enfrentar sus desafíos actuales.