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La canasta básica alimentaria por adulto en Rosario trepó un 9% en febrero

El dato surge del informe de La Usina de Datos de la Universidad Nacional de Rosario a partir de un análisis de necesidades muy diferente al que plantea el Indec. Es el segundo mes consecutivo con una suba tan alta, dijo la Lic. Paula Durán, de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales.

De acuerdo a la  Usina de Datos  de la Universidad Nacional de Rosario, la canasta básica alimentaria por adulto del mes de febrero de este año trepó a poco más de 500 mil pesos, lo que significa un incremento del 9% respecto del mes anterior, y la canasta básica total subió un 8% en el mismo período. En diálogo con La Marca de la Almohada, los datos los explicó la politóloga Paula Durán, docente e investigadora de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales.

“Esto tiene distintas formas de verlo, de acuerdo a la cantidad de integrantes y al tipo de integrantes de los hogares”, dijo la especialista. Y remarcó que “cada hogar tiene su propia línea, su propia canasta básica de alimentos y canasta básica de bienes y servicios totales según varias cuestiones. Entre ellas si tiene o no la propiedad de su vivienda, si tiene o no niños a cargo o adultos mayores, cuántas personas le integran, etc. Y eso nos está dando más de un millón y medio de pesos para una familia tipo de dos adultos con dos niños en el mes de febrero y sin la necesidad de pagar alquiler”.

Según el informe dado a conocer, la canasta básica alimentaria por adulto asciende a $ 194.848 y la canasta báscia total a $ 523.687. Asimismo, Durán destacó que “lo que vemos este año es que el primer bimestre del año lleva un acumulado importante porque enero también había dado aumentos fuertes, lo que da un cambio de tendencia en relación a cierta estabilidad de  2025 que había mostrado aumentos que no superaban el 5%. Ahora estamos con aumentos superiores que complican la situación en relación a la capacidad de subsistencia de los hogares en cuanto a los consumos básicos”.

En febrero de 2026, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) para un adulto equivalente se valorizó en $194.848, con un aumento del 9,0% respecto al mes anterior. Este incremento representa un incremento similar al de enero (8,9%), acumulando un incremento del 18,7% para los dos primeros meses del año. El alza se concentró en las frutas (57,0%), los lácteos (8,6%) y las raíces y tubérculos (8,1%), productos de consumo cotidiano que suelen tener un impacto mayor en el presupuesto de los hogares de menores ingresos. También se registraron aumentos en las verduras y hortalizas (7,7%) y las carnes (5,8%). En contraposición, disminuyeron los precios de legumbres (-7,4%) y pan (-7,8%), lo que suavizó el aumento total.
En términos interanuales, la CBA mostró una suba del 39,8% ubicándose en un nivel superior a la variación de precios generales de la economía.

Por su parte, la Canasta Básica Total (CBT) promedio alcanzó un valor de $523.687, con un aumento del 8,0% respecto del mes anterior. Este resultado surge de aplicar la Inversa del Coeficiente de Engel (ICE), que en febrero disminuyó un -0,9% alcanzando el 2,69. Esta disminución en el coeficiente de expansión refleja que el componente alimentario de la canasta aumentó proporcionalmente más que los rubros incluidos en el componente no alimentario.

La docente dijo que los registros de la Usina de Datos no siempre coinciden con los que da a conocer el Indec, a partir de algunas dificultades en la metodología de la mención del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que mide el nivel general de los precios de bienes y servicios de consumo a partir de una medición que iba a ser modificada pero que sigue reflejando una estructura de gastos de los hogares con parámetros de 2004-2005 cuando muchos rubros tenían un peso muy inferior o subestimado a lo que es hoy, por ejemplo en transporte, comunicaciones y servicios que por entonces tenían un peso inferior al actual”.

Al respecto, Durán explicó que La Usina de Datos maneja un IPC diferente, más actualizado y por eso la diferencia con los datos oficiales del Indec. “Nosotros lo que hacemos no es medir la inflación porque eso es hacer el seguimiento de los productos que integran la canasta básica, sino que lo trasladamos al resto de bienes y servicios básicos y para ellos usamos la última encuesta de hogares que tiene una estructura más actual, que data de 2017-2018. Así obtenemos datos más ajustados a la realidad en lo que es consumos básicos”.

Más allá de estas particularidades, que son discusiones metodológicas, hay una realidad que hoy por hoy es ineludible y tiene que ver con la dificultad de las personas, los hogares, las unidades de convivencia para afrontar sus gastos básicos y con eso distintas consecuencias como el aumento del endeudamiento, la morosidad, la necesidad de pedir préstamos, el deterioro en la salud. Y en ese sentido, explicó que “hay otro dato que es muy importante que indica que los salarios, los ingresos, las jubilaciones en general, ninguno ha tenido aumentos que orillen el 8 o el 9%”.

En ese sentido la politóloga contó que “esos aumentos no sólo no se dieron este año sino que  la pérdida es año tras año desde que comenzó este ajuste, lo que es realmente grave porque uno tiene un poco menos cada mes y esa pérdida acumulada hace que estemos en una situación acuciante en muchos hogares”.

Acerca del pronóstico del presidente Javier Milei sobre la posibilidad de que para agosto o septiembre la inflación de 0, Durán dijo que desde La Usina de Datos no lo creen probable. “Hay un contexto internacional que nos va a mostrar más aumentos en relación a los derivados de los combustibles que no están incluidos en los números que nosotros estamos presentando. Y ese incremento se va a ver reflejado en los fletes y por lo tanto en la mayoría de los productos y servicios que van a seguir aumentando. Ahora bien, que el gobierno quiera tener la inflación controlada y baja a cualquier precio lo lleva a enfriar la economía y eso lo hace mediante la falta de dinero circulante, que es lo que está pasando. Esa falta de dinero lleva a la caída del consumo y de la actividad económica en general y piensan que eso se traducirá en una estabilidad de precios que no es tal. Lo que hay es un estancamiento económico, caída en muchos sectores de la industria, el comercio y la construcción, sectores que son lo que más mano de obra absorben y por eso se ve también una fuerte caída del empleo registrado”. Y concluyó: “Lo que cabe preguntarse es si es deseable una inflación 0 pagando este alto costo

El informe de la Usina de Datos puede consultarse en las redes sociales (@usinadedatosunr) y en la página de la UNR donde está todo el detalle del informe del mes de febrero con el valor de la canasta básica total y la canasta básica alimentaria: AQUÍ.