La referenta del feminismo fue reconocida por su “invaluable aporte al pensamiento crítico, la epistemología de género y su incansable labor en la democratización del conocimiento”. En el estudio de Radio Universidad planteó la necesidad de “juntarnos a pensar en común en momentos en que todo conspira para que no salagamos a las calles”

La doctora en Filosofía y referente del feminismo argentino Diana Maffía, fue distinguida este jueves por la Universidad Nacional de Rosario con el título de Doctora Honoris Causa “por su invaluable aporte al pensamiento crítico, la epistemología de género y su incansable labor en la democratización del conocimiento y los derechos humanos”. La docente, en La Marca de la Almohada, agradeció una vez más la distinción y dijo que se atraviesa un momento histórico en el cual es necesario “juntarnos a pensar en común, no cada cual individualmente, ni transmitiendo a través de las redes. Esa posibilidad física del encuentro produce algo diferente, hay afecto pero también se cambian convicciones y nos reforzamos en esas convicciones de poder seguir caminos que parece que estuvieran clausurados pero no lo están. Si cada cual se queda en su casa, es imposible trabajar en común y todo conspira contra que salgamos a la calle”.
En ese sentido remarcó la importancia de las marchas realizadas en Rosario, Buenos Aires y otras ciudades del país en torno al 8M, Día Internacional de la Mujer, porque “el espacio público es algo que hemos ganado con mucho compromiso, mucho trabajo, mucho esfuerzo, mucha lucha y no hay que dejarlo. Llegar a lo público y llegar a las representaciones de lo público en todos los órdenes, político, sindical, académico, laboral, artístico, literario, es algo que nos llevó mucho esfuerzo colectivo. Así que va a ser muy difícil que resignemos ese lugar”.
A la hora de explicar por dónde empezar a pensar cuáles son las cosas que hay que discutir o las más urgentes, Maffía dijo tener claro el lugar que a ella le toca a sus 72 años, “con muchas décadas de trabajo dentro del feminismo y dentro de la academia, a mí me toca escuchar a la gente joven y escuchar qué es lo que espera y qué es lo que imagina, porque siento que sobre todo la política partidaria y la política sindical están muy envejecidas, haciendo ruido y no prestando atención a cambios que son muy profundos y que no los estamos interpretando apropiadamente, ni estamos generando los lugares para que esas expresiones ocurran”.
“Estamos ante un tiempo intergeneracional donde tenemos que tener humildad y escucha, y eso no veo que esté ocurriendo”, dijo la referente del feminismo argentino. En ese marco recordó un encuentro que tuvo en un centro cultural de la izquierda a comienzos de 2025 en el cual “una chica muy joven se acercó al final y me dijo, vos dijiste que no sabés que queremos los jóvenes y las jóvenes, y te quiero decir que nosotras tampoco sabemos que queremos. Quiere decir que hay un momento en el cual cuando vos preguntás cuáles son las luchas que tenemos que emprender, no está claro. Cuando retornó la democracia hace 50 años, cuando empezó la dictadura, sabíamos cómo resistir”.
La flamante Doctor Honoris Causa de la UNR explicó que “cuando terminó la dictadura y comenzó la democracia sabíamos qué queríamos proponer porque todavía estábamos dentro de un esquema que era el de la democracia representativa, deliberativa, donde queríamos hacer escuchar nuestras voces, donde las voces de las mujeres, sobre todo, no estaban representadas. Luchamos por el cupo, por la paridad, luchamos por leyes que eran específicas para nosotras, por la ley de igualdad de los hijos ante la ley, no teníamos patria potestad hasta 1986, los varones trataban a sus mujeres como a sus hijos e hijas, todos estábamos bajo tutela y las mujeres no podían decidir sobre sus hijos e hijas, ahora es impensable y fue muy difícil lograrlo. Lograr el divorcio vincular, la ley de salud sexual y reproductiva, la de violencia, la de aborto, todas las leyes que impactaron en los cuerpos de las mujeres fueron leyes a partir del cupo”.
Además agregó que “en parte la política se ha transformado en algo bastante homogéneo y que no se desatornilla de los lugares que logra, el sindicalismo también, y eso hace muy difícil que tengan una escucha sensible a los cambios, porque siempre están temiendo que los saquen de su lugar y quién sabe qué puede pasar si no tienen un lugar político. En este momento no están claros los objetivos, no hay un arrasamiento económico y político sino un arrasamiento de sentido. Y en ese arrasamiento de sentido ocurren aislamientos por parte de los jóvenes y las jóvenes, y hay un porcentaje muy alto de suicidios juveniles y adolescentes, incluso de edades muy tempranas, y eso es una falta de sentido, una falta de posibilidad de verbalizar, de escuchar, de proponer cambios, y si alguien que se encuentra en un encierro tal que la única manera de liberarse es no vivir, es alguien que no tiene ninguna posibilidad de comunicar porque no hemos generado esos espacios y ese dominio del lenguaje también”.
Maffía explicó que ese retroceso del lenguaje, ese empobrecimiento del lenguaje “implica empobrecimiento de los conceptos, de la posibilidad de comunicar, y esto en los jóvenes y las jóvenes es muy intenso. Por un lado se produce eso, por otro lado se produce un cercamiento cada vez mayor de los espacios donde esto podría cambiar, espacios de arte, espacios de cultura, en los espacios escolares, en espacios más democráticos”. Y recordó que “la semana pasada hubo una amenaza de cerrar un profesorado de filosofía en Concepción del Uruguay que todos los años en el mes de noviembre, que es el Día Internacional de la Filosofía, hace jornadas. Este año había 40 personas interesadas en inscribirse y decidieron cerrarlo. Entonces uno se pregunta por qué se cierra un profesorado en filosofía que es una carrera de producción de sentidos. Ese mismo día apareció una nota en el diario de la ciudad que dice alarmante porcentaje de suicidios en Entre Ríos, un tema que hay que abordar con muchísimo cuidado que no es solamente algo individual, no es una crisis personal, no es una patología identitaria ni es una patología que tenga que ver con un rasgo individual, es algo estructural que está ocurriendo y que es tanático, que nos hace mal, que está violentando nuestras vidas desde el lenguaje que se usa en el poder, desde la manera de marginar sujetos que se supone que no dan el perfil que se espera de una sociedad productivista, mercantilista, donde las personas nos hemos transformado en mercancías que producen o no producen”.
La filósofa manifestó que al jubilarse será “una carga para la sociedad desde el punto de vista del poder, desde el punto de vista de quien hoy nos gobierna porque seré alguien que no está produciendo, sino consumiendo, aunque haya aportado durante 50 años y siempre con más de un trabajo. Parte de esos aportes no los voy a recibir porque cuando trabajas simultáneamente es uno de los trabajos el que vale para tu jubilación, así que sostengo el sistema solidario”.
En ese marco recordó la presión sufrida en los 90 cuando se obligaba a los trabajadores a afiliarse a sistemas privados de jubilación y ella nunca se fue del sistema solidario. “Desde que tengo memoria hay una malversación de los recursos del sistema de jubilación porque es un dinero que ingresa y se ha utilizado para todo tipo de cosas como sostener empresas sin valorar el momento de la vida que es el momento de experiencia, que no es un tiempo individual. Entonces, si podemos pensarlo colectivamente, alguien que puede transmitir, que puede sostener la historia con sus vivencias en las clases como en mí caso”.
“Pretenden que sean pasivos. Quiero decir que cuando hablo de valorar la trayectoria, no hablo solamente de reconocer que quien trabajó merece tener una jubilación en el sentido etimológico. Jubilación viene de jubileo, tendría que ser un tiempo feliz donde uno disfruta de todo aquello que ha sembrado durante su vida”, dijo la filósofa.
Siguiendo con el análisis de su etapa de vida Maffía dijo que trabaja cuestiones de derechos humanos y piensa que muchas de esas cosas son un relato para las personas que la escuchan, “no son una vivencia como las que hemos tenido las personas que atravesamos esas décadas, entonces esa memoria encarnada no es valorada socialmente porque se supone que esas vejeces son descartables porque no producen el bien económico que es el único que en este momento se valora. Y con los jóvenes es lo mismo. No hay espacios de trabajo, de encuentro, no hay espacios que sostengan”.
Sin embargo dijo que “Rosario es muy particular en ese aspecto, pero en general en el país no hay espacios que sostengan, y a la vez no hay espacios de inserción laboral o económica que permita que los chicos hagan un proyecto de vida dentro de eso que se está ofreciendo. Hay gente que ha quedado al margen. Sí, es angustiante en muchos aspectos, está bien el rol del intelectual que señala el tema de los suicidios, el cuidado de las personas mayores, pero el Estado está en retirada y entonces va a depender muchas veces de gobiernos locales o de asociaciones solidarias que puedan aparecer entre las personas”.
En busca de soluciones a la falta de esos espacios, Maffía contó que “podría haber un aporte de empresarios como los que ahora tienen una Expo Agro, podrían decirle que dejen algo además de estacionar sus camionetas como he visto cuando vine a Rosario al borde de la ruta (en San Nicolás). Yo creo que el Estado está en retirada de una manera muy salvaje, porque si es un Estado que se dice liberal, ningún liberalismo, ni siquiera el liberalismo más conservador, deja de considerar una inversión necesaria en tres rubros en los que el Estado tiene que estar presente y que son salud, educación y seguridad. Son tres aspectos que no pueden depender de algo individual”.
Al abordar el tema del gobierno nacional actual, la filósofa dijo que “solamente se ha ocupado de la seguridad en una definición represiva”, y se preguntó “¿Qué significa sentirse seguro? No solamente salir a la calle y que no te roben, no solamente que si vas por la calle no te corten la calle porque vos querías ir a un lado y resulta que alguien está manifestándose, no es esa la seguridad. La seguridad son las condiciones de vida como para que puedas ir desarrollando tus proyectos, en eso consiste la libertad, la autonomía consiste en un proyecto de vida personal”.
“Cuidar la libertad tendría que ser permitir que las personas desarrollen sus proyectos personales, no ponerle obstáculos, no prohibir, no censurar. Bueno, este gobierno no hace eso. Este gobierno limita, censura, impide, pone barreras y además reprime, con lo cual el único rubro con el cual está invirtiendo cuantiosamente, que es seguridad, lo hace de una manera que no es la manera correcta desde el punto de vista liberal”.
También explicó que “parece que ahora el liberalismo es una mala palabra, pero los liberales inventaron el concepto de ciudadanía y el de derechos humanos. Yo tengo un poquito de respeto, siempre digo que los derechos humanos tienen dos padres, el liberalismo y el marxismo, y tenemos que pensar que esas paternidades que siempre son confusas se juntan en pensar un sistema que en nuestro caso, en nuestra historia es un sistema democrático, nunca ha sido un sistema socialista como se ha intentado en otros países. Es un sistema democrático, socialdemócrata cuando retornó la democracia y que se ha ido corriendo a la derecha sensiblemente con conductas que no son precisamente abonar el liberalismo, las libertades personales, la libertad de empresa”.
Y remató: “Un presidente insultando a los empresarios en la apertura de sesiones legislativas y viajando al exterior e insultándolos en el exterior no es alguien que promueve la libertad de empresa, es alguien que… Bueno, no voy a calificarlo. No me interesa calificarlo como persona salvo que a uno le dé como un alivio personal ponerle una etiqueta. Lo que califico son sus acciones, sus decisiones y sus conductas, todo eso es aberrante”.
Maffía mencionó su participación en un análisis de los resultados electorales de 2023 y el vínculo de los jóvenes con la política y el avance de algunas derechas. “Una de las cosas importantes de los análisis electorales es ver determinados rasgos de las votaciones, por género es uno, por edad es otro y además porque nuestro país es un país donde cada vez votan más jóvenes, entonces la proporción de menores de 35 años que ya nacieron en la democracia, que de la dictadura no tienen más que un relato, me parece importante porque ese relato es algo que puede ser aceptado o no. Esos jóvenes han votado de acuerdo con sus expectativas frustradas por los gobiernos anteriores, no es que se van a la derecha por una intoxicación sino porque tenían expectativas de integración social que no se produjo en la realidad
También planteó la reacción de los varones jóvenes ante el avance del feminismo como un fenómeno electoral y sostuvo que “una de las cosas que se propuso en el gobierno de Alberto Fernández fue jerarquizar el feminismo haciendo un ministerio específico por primera vez la democracia y se generaron espacios institucionales para la representación de las mujeres y las diversidades, pero ese ministerio no tuvo el tipo de respuestas que muchas mujeres populares esperaban, hubo un discurso que hizo sentir a los varones en retirada, un discurso feminista muy autoafirmativo y muchas chicas jóvenes con un discurso empoderado desde 2015 a partir de la marcha ni una menos. Desde las escuelas se produjo eso que se llamaba la marea verde, fue una irrupción de los feminismos jóvenes que no estaba antes porque las feministas veníamos envejeciendo y éramos un grupo bastante uniforme de mujeres grandes. Pero esta irrupción de las jóvenes y la apropiación del pañuelo verde, la apropiación de una demanda por los derechos de la propia corporalidad, el trabajo sobre las violencias de género que no es solo un hueso roto o un ojo negro sino que hay muchísimas formas de violencia implicó para muchos varones que eso que estaba naturalizado comenzara a ser señalado, escrachado, denunciado y empezaron entonces a sentirse acorralados por chicas jóvenes que aprendieron cómo defenderse, juntarse, demandar explícitamente sus derechos mientras los varones jóvenes no fueron acompañados en revisar su masculinidad, no fueron acompañados en revisar sus formas de abordaje de los vínculos”.