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Identifican a 12 desaparecidos en La Perla y convocan a familiares a actualizar muestras de ADN

Tras un exhaustivo trabajo de arqueología forense y análisis genéticos, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) confirmó el hallazgo de restos en el sector conocido como “Loma del Torito”. Analía González Simonetto, coordinadora del laboratorio del equipo, detalló el proceso de identificación y la importancia de la colaboración de las familias a casi 50 años del golpe de Estado en charla con “La Marca de la Almohada”.

El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), en colaboración con el Juzgado Federal 3 de Córdoba y el Instituto de Medicina Legal, logró identificar los restos de 12 personas que fueron víctimas en el centro clandestino de detención La Perla, uno de los más tristemente célebres de la provincia de Córdoba.

Estos hallazgos son el resultado de años de investigaciones basadas en testimonios y el uso de imágenes satelitales que permitieron restringir el área de búsqueda en un predio de miles de hectáreas. Los trabajos de prospección se concentraron en la zona de “Loma del Torito”, específicamente en el sector conocido como “la ocho”.

A diferencia de otros casos, los restos recuperados no son esqueletos completos, sino huesos aislados y dispersos.

HIPÓTESIS. Según explicó Analía González Simonetto, coordinadora del EAAF, en diálogo con “La Marca de la Almohada”, la principal hipótesis “es que las fosas clandestinas fueron removidas antes del fin de la dictadura militar, una intervención humana que dejó el sedimento removido y los elementos óseos mezclados”.

Esta maniobra de “desaparición de los archivos” y silencio por parte de los perpetradores ha hecho que el trabajo de la arqueología forense sea fundamental para recuperar las evidencias físicas en el terreno.

“El proceso de identificación se realizó mediante el cotejo genético entre las muestras óseas y el universo de sangre aportado por familiares de detenidos desaparecidos”, contó la antropóloga.

Una vez que el laboratorio logra un “match” o coincidencia, el primer notificado es el juzgado interviniente, para luego informar de manera privada a las familias, quienes tienen la decisión final sobre la difusión de los nombres de sus seres queridos.

“Actualmente, el laboratorio genético continúa procesando muestras, por lo que no se descartan nuevas identificaciones en el futuro cercano”, afirmó la investigadora.

MENSAJE A LA COMUNIDAD. Ante la complejidad que supone el paso del tiempo, el EAAF hizo un llamado a la comunidad para que familiares de víctimas —incluyendo nietos o sobrinos— se acerquen a aportar o actualizar sus datos de contacto. Dado que han pasado casi 50 años, muchas líneas directas de parentesco han fallecido, pero las nuevas generaciones pueden brindar información genética vital para continuar con las restituciones. Los trabajos en el predio de La Perla están programados para reanudarse este año, con el objetivo de seguir explorando los sectores donde se sospecha la existencia de más restos.