La selección persa está clasificada para la cita de junio en América del Norte, pero el actual conflicto bélico pone en duda su participación ya que los tres partidos que debe disputar por el grupo G se disputarán en suelo de Estados Unidos. Quiénes son sus posibles reemplazantes y qué dicen los estatutos de la FIFA

El conflicto bélico que se desato en Medio Oriente a partir del ataque de Israel y Estados Unidos contra Irán cruzó la frontera de lo político y se metió de lleno en el deporte ya que puso en duda la participación de la selección de fútbol persa en el Mundial que se disputará en América del Norte a partir de junio próximo.
En ese marco, tras la declaración de “operaciones de combate” por parte de la administración estadounidense, el Consejo de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) evalúa activar sus protocolos de “fuerza mayor” para preservar la integridad de las selecciones que participen del torneo. Al respecto, la normativa de la casa madre del fútbol contempla, en sus estatutos y en el reglamento específico de la competición, que la seguridad es un requisito innegociable.
Según los artículos 10 y 15 del Estatuto de la FIFA, una asociación miembro puede ser suspendida si existen riesgos extremos que impidan el normal desarrollo de los partidos o si el país anfitrión —en este caso EE.UU.— no garantiza el ingreso de la delegación por cuestiones de seguridad nacional. Vale aclarar que extraoficialmente el gobierno de Donald Trump ya notificó que evalúa no conceder las visas de ingreso al país a todo ciudadano iraní, por lo que la selección no podría participar del evento para el cual clasificó deportivamente.
En ese sentido, antes de la expulsión total existe un antecedente de “zona gris”: obligar a Irán a disputar sus encuentros de la fase de grupos en las sedes de México o Canadá, evitando así el suelo estadounidense. Sin embargo, el reciente cruce de misiles y el cierre de fronteras complican la logística de traslados para un plantel que ya manifestó su preocupación por las garantías de competencia.
Si se determina la exclusión definitiva de Irán por parte de la FIFA o la negativa de la selección persa a participar de la contienda, la plaza no quedará vacante. El reglamento de la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) estipula que, ante una baja de esta magnitud, el cupo debería ser otorgado al equipo del continente mejor ubicado en el ránking mundial y que no haya logrado la clasificación directa.
En este escenario, selecciones como Irak o Emiratos Árabes Unidos asoman como los beneficiarios directos de una sanción histórica y contradictoria ya que en el Mundial anterior, en Catar 2022, la selección de Rusia fue impedida de participar por su ataque a Ucrania. Sin embargo, en esta oportunidad Estados Unidos como país atacante no recibiría la misma sanción al ser organizador y la penalidad recaería en quien fue atacado.
Cabe recordar que Irán clasificó al próximo Mundial tras dominar las eliminatorias asiáticas con una campaña en la que sumó 7 victorias, 2 empates y una sola derrota. La selección conocida como “Los príncipes de Persia” están ubicados en el 20º puesto del ránking FIFA y disputaron el grupo E en la ronda inicial de las eliminatorias de Asia junto a Uzbekistán, Turkmenistán y Hong Kong. Tras ganar el grupo con 14 puntos tras cuatro triunfos y dos empates, accedió a la siguiente instancia donde terminó en lo más alto de la zona A con 23 unidades dejando atrás a Uzbekistán, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kirguistán y Corea del Norte.
En el sorteo mundialista realizado en diciembre pasado, los persas quedaron en el grupo G de la cita junto a las selecciones de Nueva Zelanda, Bélgica y Egipto, teniendo pautado su debut para el 15 de junio frente al representante de Oceanía en la ciudad de Los Ángeles. Los otros partidos previstos son el 21 de junio frente a Bélgica en la misma ciudad de California y el 26 de junio frente a Egipto en Seattle. Una eventual salida de Irán obligaría a reorganizar completamente el grupo y podría modificar cruces futuros, incluyendo posibles enfrentamientos de eliminación directa.
El presidente de la Federación Iraní de Fútbol, Mehdi Taj, puso en duda la participación del equipo ante “el difícil momento que atraviesa la Nación, lo que hace imposible pensar en el torneo con normalidad. Es improbable que podamos mirar con esperanza el Mundial”.
Si finalmente Irán no participa, el reglamento de la FIFA contempla la sustitución por otro equipo, cambiar las sedes, aplicar multas de hasta 500 mil francos suizos, exigir la devolución de los fondos de preparación e incluso excluir al país de futuras competiciones internacionales como lo ha hecho con Rusia. Al respecto, el secretario general de la FIFA, Mattias Grafstrom, pidió calma ante las especulaciones y aseguró que el objetivo sigue siendo garantizar un Mundial seguro para todos los equipos.
En caso de confirmarse la renuncia de Irán, lo más probable es que el reemplazo provenga de la Confederación Asiática para mantener las plazas asignadas a cada continente y dos equipos surgen como principales opciones: Emiratos Árabes Unidos que terminó tercero en su grupo eliminatorio y podría ascender directamente en la clasificación; o Irak que eliminó a Emiratos en el playoff asiático y disputará un repechaje intercontinental, lo que fortalece su argumento deportivo.
Irán ya dijo presente previamente en Mundiales, como lo fue en Argentina 1978, Francia 1998, Alemania 2006, Brasil 2014 (donde enfrentó a la Selección), Rusia 2018 y Qatar 2022. Sin embargo nunca pasó la fase de grupos.nder algunas ideas comunes”.