• Tiempo de lectura:3 mins read

El “modelo Bukele” llega a Costa Rica, una nueva avanzada de la derecha en la región

Pablo Bilsky analiza en su columna internacional en “La Marca de la Almohada” cómo el avance de gobiernos de ultraderecha alineados con Estados Unidos debilita la integración regional, mientras Washington intensifica el cerco energético sobre la isla para forzar un cambio de régimen.

El panorama regional se ha visto sacudido por la llegada de un nuevo gobierno de ultraderecha en Costa Rica, país que ha pasado de ser una suerte de “Suiza caribeña” a un escenario de creciente violencia ligada al narcotráfico. Con siete de cada diez homicidios relacionados con el tráfico de drogas, el electorado ha optado por un modelo que Bilsky define como una “hija de Bukele”, basado en el discurso punitivista con la victoria de Laura Fernández, del oficialista Partido Pueblo Soberano.

Este esquema incluye el aumento de penas, la construcción de cárceles de máxima seguridad inspiradas en El Salvador y la militarización mediante estados de excepción, repitiendo fórmulas que, aunque han fracasado anteriormente, encuentran eco en una población asustada.

Esta tendencia hacia la derecha no solo afecta la seguridad interna, sino que obstaculiza la integración regional y facilita la entrega de recursos naturales a Estados Unidos. Los gobiernos alineados automáticamente con Washington, como se observa también en el “triángulo del litio”, muestran una actitud de subordinación en un momento de especial agresividad y brutalidad imperial. En este contexto, la soberanía sobre los recursos se debilita frente a una política exterior estadounidense que busca asegurar su control sobre la energía y los minerales estratégicos de la región.

Por otro lado, el asedio sobre Cuba se ha intensificado bajo la estrategia de Donald Trump, quien busca asfixiar la economía de la isla cortando el flujo de petróleo y dinero. Trump ha calificado nuevamente a Cuba como una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional de EE. UU., una retórica que Bilsky considera irritante y falsa. La táctica actual consiste en imponer aranceles a cualquier país que comercie con la isla, buscando generar una crisis humanitaria que provoque un levantamiento popular y, en última instancia, un cambio de régimen.

Finalmente, el cerco energético es casi total tras la suspensión de envíos de petróleo por parte de Venezuela y el reciente freno de las exportaciones de la empresa mexicana Pemex bajo presión de Washington. Aunque la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha manifestado su intención de buscar alternativas diplomáticas y enviar ayuda humanitaria, la realidad es que Cuba se está quedando sin combustible. Este escenario de asfixia, que también se aplica a Irán, demuestra un uso del poder económico y militar para doblegar a las naciones que no se alinean con los intereses estadounidenses.