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Tensión entre Estados Unidos e Irán: amenazas, protestas internas y el riesgo de una escalada regional

El internacionalista rosarino Eric Quinteros analizó el conflicto tras las advertencias del ayatolá Ali Khamenei a Washington, el despliegue militar norteamericano en el Golfo Pérsico y el impacto de las protestas sociales que sacuden al régimen iraní

El conflicto entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar en las últimas horas luego de que el líder supremo iraní, el ayatolá Ali Khamenei, advirtiera que un ataque norteamericano podría desatar una guerra regional. El mensaje se produjo en un contexto de creciente despliegue militar estadounidense en el Golfo Pérsico y de una profunda crisis interna en la República Islámica, marcada por protestas sociales, deterioro económico y una represión sin precedentes.

En diálogo con La Marca de la Almohada, el licenciado en Relaciones Internacionales Eric Quinteros, de la Universidad Nacional de Rosario, explicó que si bien existen canales diplomáticos abiertos, estos se mantienen de manera indirecta y bajo una retórica cada vez más belicista. “El canal diplomático está, pero también está la amenaza constante de Trump y una ambigüedad total sobre el tipo de ayuda que Estados Unidos dice querer brindar a los manifestantes iraníes”, señaló.

Según el especialista, las protestas que comenzaron el 28 de diciembre con una huelga de comerciantes reflejan un hartazgo social profundo, impulsado principalmente por jóvenes autoconvocados a través de redes sociales. El descontento se vincula tanto al deterioro económico —producto de las sanciones internacionales— como al rechazo al establishment religioso y a la aplicación estricta de la ley islámica. “El nivel de violencia y represión que se está viendo no tiene precedentes en la historia reciente de la República Islámica”, afirmó Quinteros.

En ese marco, Estados Unidos refuerza su presión sobre Teherán con el envío de un portaaviones a la región y con un discurso centrado en impedir que Irán avance en su programa nuclear. Quinteros recordó que el acuerdo nuclear firmado en 2015 permitió aliviar sanciones a cambio de limitar el enriquecimiento de uranio, pero que la salida unilateral de Washington en 2018, durante el primer mandato de Donald Trump, reactivó un proceso de sanciones que golpeó duramente a la economía iraní. “La caída del PBI, la devaluación de la moneda y una inflación cercana al 50% explican en gran medida el estallido social actual”, detalló.

El analista consideró poco probable una guerra abierta entre ambos países, aunque no descartó acciones militares puntuales. “No es el escenario ideal para ninguno de los dos. Por eso se habla de operaciones precisas, como ya ocurrió en 2020 con el asesinato del general Qasem Soleimani”, indicó. A nivel regional, Irán llega debilitado tras la guerra en Gaza y la pérdida de aliados clave, como el régimen de Bashar al Assad en Siria.

Respecto a los apoyos internacionales de Teherán, Quinteros sostuvo que China y Rusia mantienen una postura ambigua. “Hay cooperación en venta de armas y foros internacionales, pero no está claro que estén dispuestos a involucrarse en un conflicto abierto en defensa de Irán”, explicó, al tiempo que subrayó que Washington conoce esas limitaciones y busca utilizarlas para presionar al régimen iraní a volver a la mesa de negociación.

Finalmente, el especialista se refirió a la decisión del gobierno argentino de declarar organización terrorista a la Guardia Revolucionaria Islámica, una medida que generó una dura respuesta de Irán. Para Quinteros, la postura de la administración de Javier Milei se inscribe en una política exterior alineada con Estados Unidos e Israel y marca una ruptura con la tradicional equidistancia argentina en Medio Oriente. “Hay un cambio de patrón claro, con declaraciones que muchas veces resultan inconsistentes y que reavivan tensiones históricas”, concluyó.