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No docentes de la UNR rechazaron un aumento del 2% y un bono por falta de paritarias

Los trabajadores cuestionaron la decisión unilateral del Gobierno nacional y advirtieron que la recomposición salarial queda muy por debajo de la inflación, con impacto directo en el funcionamiento de la universidad pública

Los trabajadores no docentes de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) expresaron un fuerte rechazo al último incremento salarial dispuesto por el Gobierno nacional para el sector universitario. La medida fue anunciada sin instancia de negociación paritaria y contempla una suba considerada insuficiente frente a la pérdida del poder adquisitivo acumulada.

El aumento fue comunicado por la Secretaría de Políticas Universitarias y consiste en un 2% aplicado sobre los salarios de diciembre, junto con el pago de un bono de $50.000 de carácter remunerativo no bonificable. La definición generó una respuesta inmediata de los gremios que representan al sector.

Desde la Federación Argentina del Trabajador de las Universidades Nacionales (Fatun) calificaron la resolución como “intempestiva” y cuestionaron que se haya avanzado sin convocar a las representaciones sindicales. El reclamo central apunta a la ausencia total de diálogo en un tema sensible como el salario.

En la misma línea se pronunció la Asociación del Personal de la Universidad Nacional de Rosario (Apur), gremio que nuclea a los no docentes de la UNR y que integra la estructura nacional de Fatun. Desde la conducción local señalaron que el incremento “desconoce los ámbitos paritarios y de diálogo institucional”.

Apur advirtió que la decisión oficial vulnera derechos laborales básicos y constituye “una falta de respeto” no solo hacia los trabajadores no docentes, sino también hacia la comunidad universitaria en su conjunto. El sindicato remarcó que el salario no puede definirse de manera unilateral.

El rechazo se inscribe en un contexto de deterioro sostenido de los ingresos en el sistema universitario. Según plantean los gremios, los aumentos salariales vienen quedando sistemáticamente por detrás de la inflación, lo que se traduce en una pérdida real del poder adquisitivo.

En ese escenario, los bonos y sumas fijas aparecen como una respuesta parcial que no resuelve el problema de fondo. Desde Apur subrayaron que este tipo de pagos no se incorporan al salario básico, no impactan en adicionales ni en jubilaciones y consolidan la precarización salarial.

Además del aspecto estrictamente salarial, el gremio local expresó preocupación por el impacto que esta política tiene sobre el funcionamiento cotidiano de la universidad pública. “Sin salarios dignos no hay universidad pública”, remarcaron desde la conducción sindical.

El planteo también incluyó cuestionamientos al incumplimiento de los compromisos de financiamiento asumidos por el Estado nacional con las universidades. Según indicaron, el ajuste sobre los salarios forma parte de un cuadro más amplio de restricciones presupuestarias.

Desde Fatun señalaron que la falta de paritarias no solo afecta el salario, sino que erosiona los mecanismos institucionales de negociación colectiva construidos durante años en el ámbito universitario.

En la UNR, el malestar se suma a un clima de preocupación generalizado entre los trabajadores no docentes, que advierten dificultades crecientes para sostener el costo de vida con ingresos que no logran recomponerse.

Los gremios adelantaron que mantendrán el reclamo por una recomposición salarial real y la reapertura de una mesa paritaria formal, como condición indispensable para discutir salarios y condiciones de trabajo.