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Los casos de sífilis crecieron hasta 71% en 2025 y alcanzaron un récord histórico en Argentina

En el último año se notificaron más de 55 mil contagios en todo el país, el nivel más alto de la última década. El aumento sostenido de las infecciones de transmisión sexual encendió alertas en el sistema de salud y llevó a reforzar estrategias de testeo, como los dispositivos rápidos implementados en Rosario

Los casos de sífilis en la Argentina registraron en 2025 un aumento sin precedentes y marcaron el nivel más alto de los últimos diez años, según los datos oficiales difundidos por el Boletín Epidemiológico Nacional. El crecimiento consolidó una tendencia ascendente que se viene observando desde hace varios períodos y volvió a poner en agenda la situación de las infecciones de transmisión sexual (ITS).

De acuerdo con el informe, durante 2025 se notificaron 55.183 casos acumulados de sífilis en la población general. La cifra contrasta con la mediana de 33.571 casos registrada entre 2020 y 2024, lo que implica un salto de más de 21.600 contagios en términos absolutos.

Ese diferencial representa un incremento del 64% respecto del promedio de los cinco años previos. Sin embargo, el propio boletín epidemiológico señala que, según los criterios metodológicos utilizados para el análisis, el aumento porcentual alcanza el 71%, lo que da cuenta de la magnitud del fenómeno.

El crecimiento sostenido de la sífilis se inscribe en un contexto más amplio de aumento de las ITS, que especialistas y autoridades sanitarias vienen advirtiendo como una problemática persistente, asociada a múltiples factores, entre ellos la baja percepción de riesgo y las dificultades en el acceso temprano al diagnóstico.

Uno de los datos que más preocupación genera en el sistema de salud es el impacto de la sífilis en mujeres embarazadas. En ese grupo, los casos notificados en 2025 llegaron a 12.532, frente a una mediana de 11.396 en el período 2020–2024, lo que representa un incremento del 10%.

Desde el ámbito sanitario subrayan que la sífilis durante el embarazo es una de las principales causas prevenibles de complicaciones gestacionales. La infección no tratada puede derivar en abortos espontáneos, partos prematuros o sífilis congénita, con consecuencias graves para el recién nacido.

En ese sentido, los equipos de salud remarcan la importancia del diagnóstico oportuno y del tratamiento adecuado, ya que se trata de una enfermedad curable si se detecta a tiempo. La persistencia de cifras elevadas indica, sin embargo, que los mecanismos de prevención y detección aún no logran revertir la tendencia.

El Boletín Epidemiológico también analizó la evolución de otras infecciones de transmisión sexual durante 2025. En el caso de la gonorrea, los datos muestran un comportamiento dispar: mientras que los casos notificados descendieron un 43%, los confirmados por laboratorio aumentaron un 33% en comparación con la mediana histórica.

Esa diferencia, explican los especialistas, podría estar vinculada a cambios en los sistemas de diagnóstico, en los criterios de notificación y en la disponibilidad de pruebas de laboratorio, más que a una disminución real de la circulación de la infección.

Por su parte, las infecciones causadas por Chlamydia trachomatis y Mycoplasma genitalium se mantuvieron estables, sin variaciones significativas respecto de los años anteriores. En tanto, Trichomonas vaginalis mostró un leve descenso en los registros.

Un dato que llamó la atención en el informe fue el aumento del 65% en los casos de secreción genital purulenta en varones. Según el análisis epidemiológico, este indicador podría estar reflejando una mayor capacidad de detección y vigilancia dentro del sistema de salud.

En relación con el VIH, el boletín no detalla cifras específicas correspondientes a 2025, aunque vuelve a enfatizar la necesidad de fortalecer el diagnóstico temprano y garantizar el acceso sostenido al tratamiento como estrategias centrales para reducir la transmisión.

En el plano local, ciudades como Rosario comenzaron a implementar dispositivos de testeo rápido como parte de una estrategia para ampliar el acceso al diagnóstico, especialmente en poblaciones con mayores barreras para llegar al sistema de salud.