Sin cobrar sueldos desde hace tres meses, los operarios sostienen la ocupación del establecimiento en Villa Gobernador Gálvez en medio de condiciones extremas, falta de seguridad y un conflicto empresario que no encuentra salida como contó Walter Navarro, delegado del frigorífico en “La Marca de la Almohada”.

La crisis en el frigorífico Euro, ubicado en Villa Gobernador Gálvez, continúa profundizándose y mantiene a sus trabajadores en una situación límite. Desde hace 41 días, el personal sostiene la toma de la planta como medida de fuerza ante el atraso salarial y las precarias condiciones laborales. Hace tres meses que no perciben sus sueldos y aseguran que la continuidad del conflicto pone en riesgo el sustento de sus familias.
Durante la ocupación, los operarios debieron enfrentar múltiples adversidades, entre ellas robos reiterados, cables de alto voltaje sueltos y caños de gas rotos, lo que agrava el cuadro de inseguridad dentro del establecimiento. La toma se sostiene, según explican, para evitar el vaciamiento definitivo de la empresa y preservar las instalaciones ante el abandono patronal.
Los propietarios del frigorífico son un grupo inversor de la Ciudad de Buenos Aires encabezado por Guillermo Salimei, que inicialmente se asoció con los antiguos dueños, la familia Lequio, para luego quedarse con la tripería. Con la nueva administración, los trabajadores denuncian un fuerte ajuste: se impulsaron retiros voluntarios, hubo despidos y la dotación se redujo a unos 160 operarios, quienes actualmente sostienen la ocupación.
Uno de los principales puntos de conflicto es la deuda salarial, cuya responsabilidad se disputan la actual conducción y los anteriores gerenciadores del frigorífico. Esa indefinición mantiene trabadas las negociaciones y prolonga un escenario que los trabajadores califican de desesperante.
El contexto económico nacional también impacta de lleno en la situación. La apertura importadora y el debilitamiento de la industria local golpean al entramado productivo, con cierres de fábricas, producción paralizada y pérdida de puestos de trabajo. En ese marco, los operarios del frigorífico Euro denuncian que son quienes terminan cargando el mayor peso del ajuste.
A la crítica situación laboral se sumaron en los últimos días reiterados robos dentro del establecimiento. Walter Navarro, delegado del frigorífico, explicó que comenzaron a detectar faltantes de bombas de agua, cableado y caños de gas. “Nos levantamos y encontramos que habían entrado por algún lado. Ya hay faltantes importantes”, señaló en diálogo con medios locales.
Navarro detalló que en una de las noches lograron advertir la presencia de intrusos y, tras llamar a la policía, se produjeron detenciones. “En total, en una misma noche agarraron a tres personas”, relató. Además, indicó que los trabajadores solicitaron mayor seguridad y se comunicaron con autoridades municipales, concejales y la policía.
“La parte más complicada es la de atrás de la empresa. Primero nos cortaron la luz y después se llevaron los cables. Este sábado, con los compañeros de mantenimiento, colocamos reflectores para poder tener algo de iluminación”, explicó el delegado.