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Whirlpool cerró su planta en Pilar y 220 operarios quedaron sin trabajo

La empresa confirmó que dejará de producir en el país y pasará a un esquema basado en importaciones. Los trabajadores denuncian que la decisión se comunicó sin aviso y en medio de una caída abrupta de ventas por la competencia de productos más baratos

La multinacional estadounidense Whirlpool decidió cerrar definitivamente su fábrica de lavarropas ubicada en el parque industrial de Fátima, en Pilar, y dejará sin empleo a unos 220 trabajadores que se desempeñaban en áreas de producción, ingeniería y control de calidad. La comunicación interna se realizó este miércoles, cuando la firma informó que abandonará la fabricación en Argentina para concentrarse solo en ventas, servicios y distribución.

Según detalló la empresa, el funcionamiento local cambiará hacia un esquema que dependerá de importaciones para abastecer el mercado. “Buscábamos un modelo de negocio operativo y competitivo que sea eficiente y mucho más ágil de lo que realmente fue. Es algo que no pudo lograrse en un contexto de fuerte desaceleración del consumo y aumento significativo de las importaciones”, señalaron voceros de la compañía en diálogo con distintos medios.

El anuncio alcanza incluso al personal administrativo. “Nos acaban de desvincular a todos, incluido el personal de administración y recursos humanos, cierran completamente y nos trajeron un transporte para el que se quiera ir”, contó Ignacio Cabezas, uno de los operarios despedidos, en declaraciones a FM Plaza. El trabajador aseguró que la notificación fue repentina y sin advertencias previas sobre un posible ajuste.

Cabezas señaló que la empresa justificó su decisión en la pérdida de competitividad frente a la oferta importada. Dio un ejemplo claro del desfasaje de precios: un lavarropas de siete kilos Whirlpool costaba entre 800 mil y un millón de pesos, mientras que un equipo similar de origen chino se conseguía a la mitad del valor. Esa diferencia, dijo, aceleró la caída en la demanda y redujo el ritmo de producción.

La fábrica de Pilar había sido inaugurada en octubre de 2020, tras una inversión de 52 millones de dólares que proyectaba producir 300 mil unidades anuales y exportar el 70% de ese volumen. Sin embargo, en el último período solo se fabricaban unas 150 mil unidades, repartidas en partes iguales entre mercado interno y externo.

Pese al cierre de la planta, la empresa aseguró que no evalúa retirarse del país. “La compañía reafirma que su continuidad en la Argentina no está en revisión”, comunicó la firma, al afirmar que su portafolio seguirá disponible bajo un modelo de operación ajustado a las condiciones del mercado local y regional. Ese esquema, sin embargo, excluye a los 220 trabajadores que quedaron desempleados a semanas de fin de año.