• Tiempo de lectura:4 mins read

Cerra advirtió por el parate en Electrolux tras la suspensión de empleados: “Sin trabajo no hay consumo”

La caída en las ventas de electrodomésticos y el aumento del stock paralizado generaron suspensiones rotativas en la planta de Rosario. Desde la UOM, su abogado Pablo Cerra, alertó que el parate podría extenderse a otras firmas del sector

La frase corresponde a Pablo Cerra , abogado de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), quien alertó que la caída del consumo y la apertura de importaciones generaron “una alarma seria” en la línea blanca.

La industria de línea blanca activó una señal de preocupación luego de que Electrolux suspendiera de manera rotativa a 400 trabajadores en su planta de Rosario, en un contexto marcado por el derrumbe del consumo interno y el freno generalizado de la producción. La medida, confirmada por la empresa y comunicada al personal durante la última semana, encendió alarmas dentro de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), que advirtió que la situación podría repetirse en otras fábricas.

El freno en Electrolux se explica por la abrupta caída de la demanda de electrodomésticos y la acumulación de stocks en los depósitos. La compañía implementó suspensiones rotativas de hasta tres meses, que alcanzan tanto a operarios como a sectores administrativos, mientras garantizó el pago completo de los salarios durante octubre. La decisión deja en evidencia el retroceso del mercado interno y sus efectos directos sobre una de las plantas más importantes del rubro en Argentina.

En diálogo con La Marca de la Almohada, Pablo Cerra, abogado de la UOM, señaló que el impacto en los puestos de trabajo “no es uniforme”, dado que las suspensiones se aplican por turnos. “Es relativo de los trabajadores afectados porque la planta cuenta con 400 empleados y no incide en todos porque son rotativas las suspensiones. No serán todos al mismo tiempo”, explicó.

Según Cerra, el problema comenzó a escalar con la mayor apertura de importaciones y se agravó con la caída del consumo interno. “Las suspensiones comenzaron con la apertura de las importaciones con un detrimento importante en la mano de obra. Se produce menos pero luego pasó que no se vende nada, porque existe una caída del consumo estrepitosa. Sin trabajo no hay plata, sin plata no hay consumo”, sostuvo.

El abogado describió un escenario de fuerte inestabilidad dentro del sector. Señaló que algunas empresas cuentan con margen financiero para afrontar suspensiones pagas, pero advirtió que el mecanismo no puede sostenerse por tiempo prolongado. “Me preocupa mucho más la actividad que las empresas, tenemos un problema serio en línea blanca y consumo final porque no hay consumo. Hay compañías que tienen la espalda y recursos suficientes como para poder suspender con el pago casi total de los salarios, pero no es una buena noticia si esto sucede. Es una alarma que se enciende en un escenario de riesgo, porque no se puede sostener por mucho tiempo”, afirmó.

Las suspensiones en Electrolux exponen la profundidad de la crisis en un rubro que depende casi exclusivamente del mercado local. Delegados y representantes industriales reconocen que la baja en las ventas se aceleró durante 2024, empujando a las empresas a frenar la producción y a aplicar medidas de emergencia para evitar despidos. La incertidumbre es elevada y, según fuentes del sector, la recuperación dependerá de un repunte sostenido del poder adquisitivo.

La planta de Rosario, una de las más importantes del país en la fabricación de cocinas, lavarropas y otros electrodomésticos, había logrado sostener niveles aceptables de actividad hasta comienzos de año. Sin embargo, la dinámica cambió con el deterioro del salario real y el encarecimiento del crédito al consumo, dos factores que golpearon de lleno a la demanda de bienes durables.

Cerra remarcó que la UOM viene siguiendo la situación con preocupación y que se encuentra en contacto permanente con los delegados para monitorear la estabilidad laboral. Consideró que, si no mejora el nivel de ventas, el proceso de suspensiones podría extenderse en el tiempo o replicarse en otras firmas del sector. “La señal es clara: la actividad se está frenando y eso repercute directamente en los trabajadores”, describió.

En el sector estiman que los próximos meses serán determinantes. La combinación de caída del poder adquisitivo, retracción del crédito y aumento de importaciones empuja a la industria a un punto crítico. Mientras tanto, los sindicatos buscan contener el impacto social de un parate que, según anticipan, podría profundizarse si las condiciones no se revierten.