El Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía (Mate) analizó balances, declaraciones impositivas y datos oficiales para mostrar cómo la caída del salario real, la dolarización privada y el endeudamiento externo profundizaron las crisis recurrentes

El Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía (Mate) presentó un nuevo informe que indaga en una pregunta que atraviesa décadas de inestabilidad: por qué las crisis argentinas son cada vez más profundas y sus períodos de estabilidad más breves. La investigación, basada en balances contables, declaraciones juradas y datos de organismos como Afip, CNV y BCRA, identifica un hilo conductor que une salarios deteriorados, presión cambiaria y endeudamiento: una monumental transferencia de ingresos hacia un reducido conjunto de sectores empresariales.
Según el estudio, entre 2015 y 2024 la caída del salario real generó un corrimiento de ingresos equivalente a u$s 290.000 millones, una magnitud que —según los analistas— explica en buena medida la dinámica económica del período. Ese excedente apropiado por el sector privado no quedó en la economía local: una parte decisiva fue dolarizada, configurando una fuga neta de divisas de u$s 190.000 millones.
Los especialistas remarcan que este proceso tuvo un correlato directo: el crecimiento del endeudamiento externo, tanto público como privado. Entre 2015 y 2024, la deuda en moneda extranjera creció u$s 114.000 millones, generando además un costo financiero de u$s 68.000 millones, que a su vez retroalimenta la dependencia del crédito y la fragilidad macroeconómica.
Salarios, excedentes y fuga: una secuencia repetida
El informe describe una secuencia que se repite en los ciclos argentinos:
- Caída del salario real, que incrementa los excedentes empresariales.
- Dolarización privada, que presiona sobre el mercado cambiario.
- Endeudamiento en dólares para sostener reservas, financiar gastos o cubrir déficits.
- Crisis cambiaria o fiscal, que vuelve a impactar sobre los ingresos laborales.
Para el equipo del Mate, se trata de un mecanismo estructural que excede coyunturas o gobiernos particulares y que profundiza la inestabilidad porque extrae recursos del mercado interno y los direcciona al circuito financiero global.
Ciclos más cortos, crisis más intensas
Los investigadores subrayan que este patrón explica también por qué los períodos de estabilidad son cada vez más cortos: la continua fuga de excedentes en divisas debilita el crecimiento, vacía de dólares al sistema y obliga a recurrir a más deuda, configurando lo que el informe describe como “una cadena de vulnerabilidad permanente”.
A su vez, remarcan que estas tendencias exacerban la conflictividad social y reducen la capacidad de recuperación, dado que la caída del poder adquisitivo desalienta el consumo, frena la economía y, en última instancia, limita la posibilidad de recomponer salarios sin provocar nuevas tensiones cambiarias.