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Rosario concentra el 85% de la oferta inmobiliaria de la región y solo el 5% se destina a alquiler

A casi dos años de la derogación de la Ley de Alquileres, la ciudad enfrenta una brecha marcada entre viviendas en venta y disponibles para alquilar. Los valores superan ampliamente la capacidad de pago de los inquilinos, y el mercado muestra señales de retracción en la oferta locativa

La plaza inmobiliaria de Rosario refleja con crudeza los efectos de la desregulación del mercado locativo. A casi dos años de la derogación de la Ley de Alquileres, el último informe del Colegio de Corredores Inmobiliarios de Santa Fe Sede Rosario (Cocir) muestra que el 94,6% de las propiedades publicadas está en venta, mientras que solo el 5,1% se ofrece en alquiler. La cifra evidencia un desbalance histórico que deja a miles de inquilinos con pocas opciones y precios cada vez más inaccesibles.

Un estudio del Colegio de Corredores Inmobiliarios y la UNR revela que el valor promedio de un monoambiente en la ciudad asciende a $280.000, los departamentos de un dormitorio se ubican en torno a $360.000, y los de dos dormitorios alcanzan los $550.000 mensuales. En relación con un ingreso promedio de un empleado de comercio, el alquiler de una vivienda de dos dormitorios equivale a la mitad de su salario mensual, sin contemplar gastos adicionales de mantenimiento o servicios.

El corredor inmobiliario y tesorero del Cocir, Diego Ferreyra, explicó en diálogo con La Marca de la Almohada: “Lo que observamos mes a mes es que se sigue incrementando la oferta de inmuebles, pero con una tendencia clara: la acumulación del stock en venta frente a una retracción sostenida de la oferta de alquiler”. Y agregó que “los valores son muy variables, por más que se ajusten por inflación o salarios, porque dependen mucho de la zona donde se ubica el inmueble”.

En ese sentido, los barrios Pichincha, Martin y el Centro registran los precios más altos, por encima del promedio general, mientras que en Echesortu y República de la Sexta todavía pueden encontrarse opciones algo más económicas. En el segmento de monoambientes, los precios subieron 5,3% en julio y acumulan un 63,9% de aumento interanual. Los departamentos de un dormitorio tuvieron una variación de 2,3% bimestral y 70,5% interanual, mientras que las unidades de dos dormitorios muestran una estabilidad reciente, aunque con un incremento de 67,2% respecto de septiembre de 2024.

Ferreyra señaló además que el comportamiento de los inquilinos también cambió: “Ya no está el estudiante que alquilaba un departamento de dos dormitorios para compartir con otro. Hoy busca uno de un dormitorio o un monoambiente de metraje similar. Se nota un cambio en los hábitos y en el tipo de demanda: la gente prioriza inmuebles más nuevos, con balcón y acceso fácil, sin escaleras, y eso tracciona los precios hacia arriba”.

El informe del Cocir confirma que los aumentos en los alquileres tras la desregulación se aceleraron a un ritmo mayor que la inflación general. Muchos contratos se rescinden antes de tiempo por la imposibilidad de afrontarlos, y en los casos en que los inquilinos finalizan contrato, son pocos los que logran renovarlo. “Se observa que muchos buscan ajustar gastos mudándose más cerca del trabajo o de la universidad. Todo este tipo de prácticas se profundizan cuando los salarios no acompañan los aumentos”, apuntó Ferreyra.

Otro dato que refleja el cambio de dinámica es el calendario del mercado. “Antes el auge de alquileres era en octubre, con el movimiento universitario. Hoy la demanda se corre a noviembre y diciembre”, explicó el tesorero del Cocir, lo que evidencia que el mercado perdió previsibilidad y se mueve con la inercia de la incertidumbre económica.