El intendente encabezó el acto oficial por los 300 años de la ciudad con un discurso cargado de identidad y proyección política. Reivindicó la autonomía, la resiliencia ante la violencia y el orgullo por una ciudad “que se hizo sola, con esperanza y rebeldía”

Rosario celebra este martes su Tricentenario, que comenzó con un acto oficial en el Monumento Nacional a la Bandera y tuvo como protagonista al intendente Pablo Javkin, quien pronunció un discurso intenso y político a la vez. En su mensaje, el mandatario reivindicó la autonomía municipal, evocó los orígenes de la ciudad y cerró con una definición que buscó sintetizar la identidad rosarina: “Volvió Rosario, lista para ser la capital del interior argentino”.
El acto, realizado en el Patio Cívico del Monumento, contó con la presencia de autoridades locales, dirigentes, representantes eclesiásticos y una gran cantidad de vecinos. Allí, Javkin retomó el hilo de una construcción simbólica que viene impulsando desde hace un año, cuando el municipio lanzó oficialmente el calendario del Tricentenario, con obras, celebraciones y una narrativa que busca poner en valor la historia y la autonomía de Rosario.
“No venimos de un acta, no nos parió un fundador, no estábamos en los planes de nadie. Nos hicimos de puro esperanzados, decididos a levantar una ciudad sostenida por su propia gente”, expresó Javkin en uno de los tramos más recordados de su discurso. En su repaso por los orígenes, apeló a una mirada poética sobre el nacimiento de la ciudad: “¿Qué había acá hace 300 años? Barro. Nada más que barro. Perdón, una cosa más: esperanza”.
El intendente buscó trazar un puente entre el pasado y el presente rosarino, resaltando la vocación de autonomía como valor fundacional. “Cuando negaron a Rosario la posibilidad de ser la capital de la Argentina, nos hicieron un favor”, señaló. “Nos dieron el derecho a decir: no importa, vamos a ser grandes igual, lo vamos a hacer solos, contra todos si es necesario”.
El tono épico del mensaje también se trasladó al presente político y social de la ciudad. Javkin subrayó la resiliencia colectiva frente a los episodios de violencia que atravesaron a Rosario en los últimos años y que marcaron su gestión. “Nunca nos vamos a olvidar del tiempo más oscuro y doloroso que vivimos, cuando nos vimos cara a cara con las mafias violentas que estuvieron a milímetros de quedarse con Rosario”, recordó. “Cuando la daban por perdida, cuando nos querían hacer creer que no quedaba más que resignarse, fue que dimos la batalla definitiva”.
Con ese paralelismo, el mandatario local reforzó el mensaje de reconstrucción: “Con la misma firmeza con la que nuestros primeros pobladores hundieron sus pies en el barro y eligieron quedarse, nosotros nos plantamos frente a esas mafias, convencidos de que nadie nos arrebataría la ciudad que construimos con nuestras propias manos”.
El reclamo por la autonomía
El cierre del acto estuvo marcado por un gesto institucional: Javkin entregó a la presidenta del Concejo Municipal, María Eugenia Schmuck, el proyecto de ordenanza para declarar la autonomía institucional, política, económica y financiera de Rosario.
“Esto no es solo un papel. Son 104 años de insistencia en el reclamo, es la ratificación inmediata del derecho a la autonomía que consagró la nueva Constitución provincial”, destacó el intendente, quien considera que este será “uno de los legados del Tricentenario”.
El texto propone la declaración plena e inmediata de la autonomía y establece un cronograma que culminará en 2027 con la convocatoria a una convención estatuyente para redactar la primera Carta Orgánica de la ciudad, en sintonía con el calendario electoral provincial.
Identidad, política y futuro
El discurso de Javkin combinó historia, orgullo local y proyección política. Con el lema “Volvió Rosario”, buscó instalar una idea de resurgimiento y liderazgo regional, en sintonía con el objetivo de posicionar a la ciudad como referente del interior argentino.
“Celebramos juntos a la ciudad que nunca se rindió, la que se levantó una y otra vez, la que lo hará de nuevo todas las veces que haga falta”, remarcó el intendente, cerrando un discurso que buscó situar al Tricentenario no solo como una efeméride, sino como una definición de identidad política y cultural.